Luciana@LucyPN
Donde hay alcohol de por medio, siempre, hay tragedia y desgracia. Siempre.
Me acabo de enterar del caso de un nene de 3 años que fue dejado por su madre en una camioneta desde la medianoche hasta el mediodía del día siguiente.
El nene murió por el calor inclemente en Mexicali, donde las temperaturas pueden haber superado ese día los 45 grados.
Sus últimas horas fueron de tortura y agonía, sin poder zafarse de las ataduras de la silla de bebé en la que su madre lo había sentado.
Ella estuvo en una fiesta, se emborrachó, llegó a casa, se bajó de la camioneta y olvidó al bebé, llamado Vicente, dentro.
Se olvidó de Vicentito pero no de ducharse para que se le pasara la borrachera. Luego se fue a dormir hasta el mediodía del día siguiente, cuando se dio cuenta de que el nene no estaba en su cuarto y lo encontró muerto en la camioneta.
El padre de la criatura compartía la custodia y había solicitado ante un juez tenerlo permanentemente por otras negligencias de la madre, pero sus advertencias fueron desestimadas.
No todas las madres son buenas, no todos los padres son malos y no todos los jueces toman decisiones justas.