Adrián Ramírez
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Adrián Ramírez
@_adrianramirez_
🇦🇷🇪🇸 | 𝗣𝗲𝗿𝗶𝗼𝗱𝗶𝘀𝘁𝗮 𝘆 𝗖𝗼𝗺𝘂𝗻𝗶𝗰𝗮𝗱𝗼𝗿 • Consultor en Comunicación • Analista de Tecnopolítica • #JusticiaSocial • «Viam inveniam aut faciam»
Buenos Aires - Madrid Katılım Mayıs 2011
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🇦🇷🏴 | EL FÚTBOL ES POLÍTICO
Escindir el fútbol de la política tiene dos justificantes: la ingenuidad o el cinismo. Porque el fútbol ha nacido de la disputa entre clases y ha sobrevivido como el terreno donde las asimetrías y las injusticias pueden ser simbólicamente revertidas:
De suyo, la semifinal entre Argentina e Inglaterra ante los ojos de los argentinos, no suspenderá la condición de entretenimiento que tanto usaron los gobiernos de turno, pero sí suspenderá la exclusividad de esa virtud para abrazar la historia que mantuvieron vivas las canciones hasta hoy.
1/ El territorio de las ausencias
Es físicamente imposible para un pueblo ocupado mirar el césped de manera aséptica.
El fútbol, en su dimensión de fenómeno de masas es un catalizador afectivo de los duelos colectivos.
Cuando los cuerpos saltan a la cancha bajo sus himnos, la pantalla no transmite un juego de once contra once; proyecta la memoria viva y colectiva de la desposesión.
La política no se "introduce" de forma artificial en el estadio; está presente en el peso específico de cada bandera y en la conciencia de la soberanía mutilada que define la identidad nacional.
2/ La trampa de la diplomacia cosmética
El discurso biempensante de las federaciones internacionales, incluida la de la patria invadida, intenta imponer una asepsia técnica que penaliza de antemano la manifestación política para proteger el juego sin conciencia y el negocio sin escrúpulos.
Sin embargo, este purismo es el mejor aliado del statu quo. Exigirle al agredido que olvide la ocupación durante noventa minutos es una forma sofisticada de disciplinamiento.
El poder colonial siempre prefiere la paz del silencio y el olvido; el fútbol de alta competencia, por el contrario, se convierte en la única trinchera donde el despojo puede ser nombrado y disputado ante los ojos del mundo. Y solo por eso merece tener un halo de revancha.
3/ La épica del desquite
Bajo las reglas de la geopolítica realista, el Sur Global enfrenta una disparidad económica y militar crónica ante las potencias del Norte, cuyo fuego más de una vez conoció.
El campo de juego es el único espacio "regulado" donde las armas, el presupuesto de defensa y el veto en el Consejo de Seguridad no sirven para ganar en el territorio.
La victoria deportiva se construye entonces como una justicia poética y transitoria, pero también el instante exacto donde el desposeído puede vencer al ocupacionista utilizando el talento y la picardía de la periferia ante el clamor popular.
4/ El mito de la distracción vacía
Los críticos (me incluyo) suelen y solemos catalogar estos partidos como la cortina de humo perfecta para el adormecimiento o la distracción social, y, de facto, eso es lo que ocurre.
Sin embargo, el cruce con el rival erigido así por cuestiones políticas, no anestesia. Al contrario, despierta la matriz de la comunidad, sobre todo para el ocupado.
Más aún cuando el presidente actual del país ocupado es admirador de quien los invadió entonces.
5/ La reparación simbólica de la irreparabilidad
De suyo, el gol no borra la ocupación y no recupera el territorio físico ocupado por Inglaterra; tampoco devolverá a los caídos argentinos.
Pero no por eso deja de ser un acto de resistencia que rearma la dignidad colectiva, mientras demuestra que la memoria de un pueblo es incomputable para los manuales de la resignación y la tibieza.
6/ La resistencia controlada
La resistencia frente a la promoción de despolitización del deporte exige comprender que la supuesta "neutralidad" es una narrativa programada por los vencedores para congelar la historia y evitar que el conflicto y el entretenimiento se contaminen entre sí.
Los dueños de la pelota lo último que quieren es que la memoria latente se filtre en los flujos del consumo global; lo anteúltimo es que esto ocurra a la inversa, pero lo antepenúltimo que quieren es perder el control de los hitos y sus interpretaciones.
Porque que no vaya uno a pensar que el hecho de que Rusia no participe, que Israel ponga la tecnología, que los iraníes no hayan podido pernoctar en EEUU o que no se puedan ondear banderas palestinas, corresponde a un asunto político. Jamás.
7/ De qué se trata
Disputar el porvenir implica desnaturalizar la comodidad del entretenimiento vacío y entender que un partido de fútbol de esta densidad es, en el fondo, un hecho político total: una puesta en escena de la memoria social donde el pueblo se niega a ser un sujeto pasivo de la historia.
Las élites globales han descubierto que el control del siglo XXI exige vaciar los estadios de consignas y transformar la pasión en un activo financiero previsible. Pero cuando la pelota rueda entre una nación ocupada y su ocupante, la física del sentimiento popular hackea la interfaz del espectáculo.
El fútbol no olvida y a veces tiene la manía de recordar a través de sus pueblos. Al fin y al cabo sigue siendo una disputa de clases entre clases y naciones, fuertes y débiles, que luchan por llegar a levantar un trofeo y a veces esa es la única posibilidad de victoria ante el invasor.
🇦🇷
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🔳 | TECNOPOLÍTICA: LA DISPUTA DEL PODER DESDE EL PROGRESISMO
El éxito de la ultraderecha en las democracias contemporáneas es un llamado de atención urgente al progresismo para la asunción de las tecnocracias —en toda su complejidad— como camino unívoco a la disputa del poder:
La efectividad electoral, pero también la gubernamental, depende hoy menos de la identidad ideológica y más de sus métodos en la praxis, dentro de un territorio digital que no es optativo: se habita o se abandona.
1/ La renuncia al derrotismo y al dogma
Los progresismos se encuentran atravesados por una parálisis con origen en un pensamiento derrotista ante un mundo actual sin precedentes y cada vez más lejos de los marcos teóricos del siglo XIX y XX.
Para disputar el poder en la era actual, el progresismo debe sacudirse la parálisis analógica y abandonar la negación estructural que le impide revisar sus viejos dogmas.
El escenario contemporáneo no se va a adaptar a las categorías del pasado; es la lectura de la dirigencia y de la militancia la que debe adecuar sus herramientas a la física de un mundo radicalmente transformado.
2/ Tecnopolítica sin complejos
El avance de las derechas globales y sus agendas no es una anomalía meteorológica; es el resultado de haber entendido antes y mejor —por ser parte de las mismas élites— las autopistas de la información.
Pese a ello, el progresismo debe asumir el escenario tecnopolítico y sus fenómenos sin precedentes como parte sustancial del tablero principal de la lucha ideológica en su dimensión híbrida.
Tratar las plataformas como un terreno intrínsecamente maldito o ajeno es una capitulación silenciosa que regala el sentido común de las mayorías a las élites por mera incomparecencia táctica a la disputa.
3/ El método sobre el purismo
La efectividad electoral sabe más de métodos de comunicación que de ideología pura.
Mientras las nuevas derechas operan de forma nativa en la cultura del enjambre, el meme y la movilización afectiva de las pantallas, el progresismo suele quedar atrapado en la emisión vertical de comunicados rígidos que no interpelan a la ciudadanía ni a sus realidades.
Disputar el poder hoy exige triturar los métodos creados para un mundo que ya no existe y dominar la narrativa fragmentada en la batalla por la atención, bajo las nuevas reglas de juego.
4/ La real soberanía digital
La acción tecnopolítica del progresismo no puede caer en el error de limitarse a ser una versión más actual de la comunicación política tradicional ni del marketing digital: debe ser un programa político.
Así como en el siglo anterior la disputa pasaba por el control de los recursos materiales, hoy la dimensión del poder exige disputar la soberanía de los datos, la auditoría académica y democrática de los algoritmos de caja negra y el desarrollo de infraestructuras públicas comunes que arranken el lazo social de las lógicas del extractivismo corporativo.
5/ La resistencia frente al avance
Ninguna resistencia es real si se ejecuta con recetas de un pasado analógico caduco.
El progresismo debe renunciar de inmediato a la idea de que la verdad histórica se impone solo por su peso idealista, y entender que hoy la credibilidad y la legitimidad se construye con nuevos diagnósticos, estrategias e instrumentos.
6/ El fetichismo de la derrota
La clave es asumir que la tecnología es trabajo acumulado y, por ende, un territorio de disputa. Quien se retira de la pantalla por purismo ideológico, delega de manera inmediata la capacidad de configurar las subjetividades y los deseos de las clases relegadas.
7/ El progresismo del siglo XXI
Solo se puede ser una fuerza alternativa y emancipadora comprendiendo que gobernar y competir es codificar. Que disputar el poder tecnopolítico es dejar de lamentar el ambiente algorítmico y penetrarlo para hackear sus interfaces hasta subordinarlo a la ética, la dignidad y la organización popular.
✊🏻🔥

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🧠 | ASSANGE: EL BORRADO DE LA MEMORIA COLECTIVA
«Los archivos de información se han centralizado en ordenadores. No están en bibliotecas por todo el país para que la gente los busque; solo se buscan en Internet. Y debido a la legislación sobre derechos de autor, no se copian en ningún otro lugar de Internet.
Así que cuando algo desaparece de los archivos, de los archivos electrónicos de Occidente, hacia los cuales se está desplazando toda la información, desaparece para siempre. No solo ha dejado de existir, sino que ha dejado de haber existido jamás. Y cuando vayas a esas páginas web que han sido eliminadas de los periódicos occidentales, no verás las líneas editoriales, solo verás "página no encontrada". No verás nada en absoluto en el índice.
Nos estamos aproximando al estado de la máxima de Orwell, una máxima perfecta: que quien controla el presente controla el pasado. Quien controla los servidores de Internet controla el registro intelectual de la humanidad; y al controlar eso, controla nuestras percepciones de quiénes somos; y al controlar eso, controla qué leyes y regulaciones creamos en la sociedad».
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@Santiago8682 Absolutamente!! Y Guantánamo de Cuba, y Puerto Rico Libre ✊🏻
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@_adrianramirez_ Malvinas Argentinas
Gibraltar de España
Y Palestina Libre
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🇦🇷🏴 | LAS MALVINAS SON ARGENTINAS
La semifinal del #Mundial2026 entre Argentina e Inglaterra será un hito político: en tierra de Messi y Maradona sigue abierta la herida por la ocupación ilegal inglesa en las Islas Malvinas y la muerte de 649 soldados argentinos.
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@_adrianramirez_ Hay que llenar de banderas que digan DEVUELVANOS LAS ISLAS MALVINAS. El mundo tiene que ver el reclamo!!!
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@fifamedia Every piece of technology FIFA has introduced into football has been designed to manipulate the game, not to make it fairer.
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@Macfrig Absolutely. The epistemic strategies being deployed in this era are central to mass domination and key to understanding the world we live in today. Best wishes!
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@_adrianramirez_ They’ve maximized the Orwellian memory hole and minimized the revisionist history tasking because making it “never happened” is just so much tidier.
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@Anamariavazquez Muchas gracias por compartir, Ana María 🙏🏻. Un fuerte abrazo!
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🇦🇷 | MIENTRAS ARGENTINA SUEÑA CON UN MUNDIAL
Milei ha aprovechado el Mundial 2026 para ejecutar un plan de asalto quirúrgico y previamente diseñado para desmantelar la soberanía, la división de poderes y los derechos civiles bajo la anestesia de la euforia y los gritos de gol:
1/ El blindaje del poder y el control del relato
Mientras la atención pública se concentraba en la cancha, el Ejecutivo ejecutó un golpe al corazón republicano.
El Decreto 467/2026 eliminó el control ciudadano y la publicación de candidaturas para la designación de jueces de la Corte y federales.
En paralelo, el DNU 571/2026 disolvió el Ministerio del Interior, centralizando el régimen electoral en Jefatura de Gabinete, mientras el Decreto 573/2026 profundizaba el ajuste y achique de la infraestructura de los medios públicos. El poder se blinda y silencia el control.
2/ Shock financiero, desregulación y control digital
La entrega material avanza con velocidad de algoritmo: Se autorizó la toma de deuda por USD 5.000 millones prorrogando jurisdicción a los tribunales de Nueva York.
Simultáneamente, la Resolución 12/2026 desactivó en bloque controles de precios, cuotas de colegios privados y el Fondo del Trigo, abriendo importaciones.
Este desarme estatal se complementa con la Resolución 306/2026, que forzó la migración digital obligatoria del Registro Automotor (RUNA/RUV), desmantelando los registros tradicionales.
3/ El fin de la soberanía física y de recursos
La privatización definitiva de la Vía Navegable Troncal (Resolución 36/2026), entregando la Hidrovía a consorcios privados, representa la claudicación del control del comercio exterior del país.
En tándem, el Decreto 482/2026 flexibilizó y digitalizó de forma automática los permisos aduaneros y los controles mineros para corporaciones transnacionales.
El extractivismo es total: se le quitan los ojos al Estado en los ríos y en las cordilleras para transformar los recursos de los argentinos en activos de liquidación global.
4/ El desguace de la vida y la emergencia social
El equilibrio fiscal se financia con la subsistencia de las mayorías.
El veto total a la Ley de Movilidad Jubilatoria y la extinción definitiva de la moratoria previsional hunden el sistema previsional.
A esto se suma el congelamiento de la Tarifa Social de la SUBE, forzando a los usuarios a absorber los tarifazos, y la declaración de la Emergencia Ferroviaria, que habilita la rescisión de contratos y acelera los pliegos para la privatización de los trenes.
Si a esta época debiéramos definirla con un nombre, este sería "La crueldad programada".
5/ La resistencia frente a esta ofensiva no puede articularse desde la ingenuidad analítica de la vieja política sectorial.
No se trata de decretos aislados de gestión económica; es un cambio de régimen integral y regresivo que utiliza los grandes hitos del consumo cultural y deportivo como cortinas de humo perfectas para clausurar el futuro del país.
6/ Disputar el porvenir exige comprender que la democracia se vacía de contenido en el instante exacto en que la soberanía de los recursos, la justicia y la subsistencia de los jubilados se disuelven en el código de un DNU firmado a espaldas del debate público.
7/ El brutalismo de Milei sabe bien que para refundar el país en clave tecnofeudalismo y colonia, poniéndolo de rodillas ante EEUU e Israel ya no hacen falta las botas; basta con coordinar el calendario de las reformas más feroces con los partidos de la selección.
El control actual es una transferencia de riqueza y soberanía sin precedentes que se ejecuta en el Boletín Oficial, se celebra en los palcos corporativos y se padece en la realidad material del suelo y los bolsillos argentinos. 🏛️⚽🇦🇷

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🏛️🗣️ | EL LIBERALISMO Y EL AUGE DE LA ERÍSTICA
1/ El ecosistema comunicacional del liberalismo ha sustituido la oratoria y el debate por lo que Schopenhauer definió Erística: la estrategia de ganar discusiones técnicas sin tener la más mínima razón. Así funcionan sus tácticas:
2/ El Galope de Gish (Saturación). Lanzan ráfagas de afirmaciones sin sustento a una velocidad que anula la verificación. El objetivo es saturar: mientras intentás refutar una falacia, ya te dispararon tres más. Ganan por asfixia, no por argumento.
3/ Ley de Brandolini (Asimetría de la Estupidez): Refutar una tontería requiere diez veces más energía que producirla. El "sentido común" simplista es rápido y fácil; la precisión técnica es lenta y tediosa. En esta asimetría, el charlatán siempre corre con ventaja.
4/ El Terreno Movedizo: Si se logra fijar un dato, el erista siempre cambia de tema. Salta de la economía a la moral, de la estadística a la anécdota. No hay cierre ni continuidad, no lo permite; solo una sustitución infinita de frentes para impedir un punto de sentido estable.
5/ Falacia de la Extensión: Llevan el argumento técnico al extremo para que parezca absurdo. Si propone una regulación, lo acusan de "totalitarismo" y dejan de discutir la idea, para discutir la caricatura extremista que ellos fabrican para que en lugar de un fundamento técnico pierdas tiempo desmintiendo.
6/ Mutatio Controversiae e Interrogación: Cuando su lógica colapsa, rompen el hilo con ataques personales o actitudes exageradas. El objetivo es generar caos: en la confusión, el que grita más fuerte es el ganador aparente
7/ El fin de la conversación. Ya no gana quien mejor argumenta, sino quien mejor impide que el argumento ajeno se desarrolle.
La erística ha transformado el debate en un campo donde la lógica es el primer cadáver. El debate racional es un juego roto.
En la era de la posverdad, la erística no busca consenso, busca agotar el intelecto. No es una charla, es una demolición. Y uno está en el medio de eso sin salida.

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