Santi Koch

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@_santikoch

Abogado UBA. Docente. Misionero por sobre todas las cosas. Rojo y blanco siempre 🇵🇱. Diputado Provincial

Posadas, Argentina Katılım Ekim 2010
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Galo Soler Illia ⭐️⭐️⭐️
El gobierno de Arturo Illia, llevó el presupuesto educativo del 12% al 23% Apoyo la investigación ciencia y tecnología por entender que son motores del desarrollo Creo 12.500 centros de Alfabetización "Para universalizar la paz hay que universalizar el progreso y el bienestar".
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Proyección Consultores
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Resultados del estudio nacional sobre la Universidad Pública Argentina: • 8 de cada 10 argentinos la valoran positivamente. • 3 de cada 4 rechazan el recorte presupuestario. • Para la mayoría, representa igualdad de oportunidades y ascenso social.
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Santi Koch
Santi Koch@_santikoch·
Buenas noches para casi todo el país 🇦🇷
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Santi Koch@_santikoch·
Lo positivo: desde el gobernador para abajo en la renovación nadie más niega la existencia de la aduana paralela. #Misiones
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Santi Koch@_santikoch·
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Clarín@clarincom

NUEVA ENCUESTA DE GOBERNADORES: LIDERA PASSALACQUA Y QUINTELA QUEDA ÚLTIMO Un ranking de CB Global Data ubicó al misionero Hugo Passalacqua como el gobernador con mejor imagen en su provincia. Lo siguieron Claudio Poggi (San Luis) y Gustavo Sáenz (Salta). En el otro extremo quedó Ricardo Quintela (La Rioja), seguido por Alberto Weretilneck y Axel Kicillof. El informe también trae el ranking federal de intendentes del mes. Los tres intendentes mejor valorados de este mes son Jorge Jofré (Formosa Capital), Leonardo Stelatto (Posadas) y Gustavo Sastre (Puerto Madryn). Ranking de gobernadores — Hugo Passalacqua (Misiones): 55,8% positiva | 39,4% negativa — Claudio Poggi (San Luis): 55,3% positiva | 42,7% negativa — Gustavo Sáenz (Salta): 55,1% positiva | 42,1% negativa — Osvaldo Jaldo (Tucumán): 54,9% positiva | 42,0% negativa — Ignacio Torres (Chubut): 54,2% positiva | 44,4% negativa — Rolando Figueroa (Neuquén): 54,0% positiva | 40,9% negativa — Marcelo Orrego (San Juan): 53,8% positiva | 40,6% negativa — Martín Llaryora (Córdoba): 53,1% positiva | 42,8% negativa — Raúl Jalil (Catamarca): 52,4% positiva | 45,0% negativa — Maximiliano Pullaro (Santa Fe): 51,8% positiva | 46,2% negativa — Juan Pablo Valdés (Corrientes): 51,1% positiva | 41,9% negativa — Sergio Ziliotto (La Pampa): 50,9% positiva | 47,1% negativa — Rogelio Frigerio (Entre Ríos): 50,7% positiva | 47,3% negativa — Claudio Vidal (Santa Cruz): 50,4% positiva | 45,3% negativa — Elías Suárez (Santiago del Estero): 50,1% positiva | 28,3% negativa — Alfredo Cornejo (Mendoza): 49,0% positiva | 47,1% negativa — Carlos Sadir (Jujuy): 48,1% positiva | 49,5% negativa — Gildo Insfrán (Formosa): 47,5% positiva | 49,0% negativa — Leandro Zdero (Chaco): 47,4% positiva | 49,8% negativa — Jorge Macri (CABA): 46,7% positiva | 51,1% negativa — Gustavo Melella (Tierra del Fuego): 45,9% positiva | 49,4% negativa — Axel Kicillof (Buenos Aires): 45,5% positiva | 49,8% negativa — Alberto Weretilneck (Río Negro): 43,0% positiva | 50,2% negativa — Ricardo Quintela (La Rioja): 42,8% positiva | 52,9% negativa Ficha técnica — Casos por provincia: entre 892 y 1.179 — Fecha: entre el 1 y el 4 de abril (+) en Clarín: clar.in/4t8MMCg

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Facundo Landívar
Facundo Landívar@flandivar·
El peronismo no estuvo "inicialmente" en contra de la Conadep, estuvo siempre en contra de la Conadep. Pelotudeces a esta altura, no. Argumentos para no subirse tuvieron muchos, pero hay dos por encima de todo: Luder, el que iba ser candidato del PJ, había firmado el decreto de "aniquilamiento" del terrorismo y tenía miedo de ser juzgado. Y segundo, poco antes de la creación de la Conadep, Alfonsín había firmado el decreto de juzgamiento de las juntas militares y, esto es clave, de los líderes montoneros peronistas como Firmenich. El resto es historia conocida: el peronismo jamás de los jamases hizo en aquellos tiempos un gesto para sumarse a la Conadep. No cuenten la historia como quieran, la historia es siempre una: mientras todas las organizaciones sociales, las Madres, las Abuelas, Paz y Justicia, etc, pasaban a declarar y aportaban pruebas y testimonios, el peronismo, aún teniendo cientos y miles de desaparecidos, prefirió proteger a sus dirigentes que juzgar a los asesinos. El resto, papel picado.
Juan Ferré@JuanPFerre

Siento que no vale la pena responderle a estos tipos, pero tal vez algún peronista se pregunta lo mismo y no sabe la respuesta: El peronismo estuvo inicialmente en contra de la CONADEP porque buscaba crear una comisión bicameral con verdadero poder de investigación, que pudiera ir en profundidad en busca de la verdad y juzgar a todos los involucrados, hacer allanamientos, indagar a fondo, no solo recibir denuncias o pedir informes como efectivamente sucedió con la CONADEP. Desde el peronismo se desconfiaba del organismo, de la elección a dedo de los miembros y del propio Alfonsín: creían que buscaba una investigación relativamente liviana para "cumplir" (cosa que de algún modo -y lo digo sin desmerecerlo- sucedió con el Juicio a las Juntas, que solo condenó a los responsables más importantes y cortó el hilo ahí mismo con las leyes de Obediencia debida y Punto final). Desde el punto de vista del radicalismo, también es lógico pensar que ir a fondo contra los militares podría haber generado un nuevo golpe de estado, dado que el poder militar no estaba en absoluto desarmado. Por otra parte, fuera del ámbito partidario/parlamentario, el apoyo del peronismo a las investigaciones realizadas por la CONADEP fue total, lo cual se cae de maduro, dado que la mayoría de los perseguidos y desaparecidos eran peronistas.

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Santi Koch
Santi Koch@_santikoch·
Así estaba la casa de gobierno de Misiones hace 50 años (ph: Miguel A. Giménez) Por eso no es una simple fecha o historia, es la memoria, que no debemos olvidar. Memoria, Verdad y Justicia. Por siempre. Dictadura NUNCA MÁS. #24M #50Años
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SpiderCARP 🤟🏻🕷️
SpiderCARP 🤟🏻🕷️@SpiderCarp23·
“Seguro te voy a preguntar de qué equipo sos y voy a esperar ansioso tu respuesta. Ojalá que seas de River, a tu viejo le hubiera gustado. Con el amor de siempre, tu abuelo Juan” Carta que cada vez que leo esta carta se me destroza el alma. Nunca más.
SpiderCARP 🤟🏻🕷️ tweet mediaSpiderCARP 🤟🏻🕷️ tweet mediaSpiderCARP 🤟🏻🕷️ tweet media
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Gerardo Gege González
Gerardo Gege González@GegeGonzalez·
En este país también existió un político que siendo presidente de la nación, decidió vender su único auto para pagar el tratamiento oncológico de su esposa. A Illia lo derrocaron. A Adorni lo defienden. FIN de la ética.
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Santi Koch
Santi Koch@_santikoch·
@Robbiegol Lo traje a River en el FM 22 como joven estrella, no se adapto, hizo pocos goles y encima se lesionó. Ojo 😂
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Diego Abatecola
Diego Abatecola@Robbiegol·
Este es EL 9. No avivo más
Boca Juniors - La12Tuittera@la12tuittera

ℹ️Informa @MonroigDiego que MATÍAS AREZO 🇺🇾 fue OFRECIDO a #Boca. 🔎Centrodelantero, 23 años y tiene pasado por Europa y el fútbol brasileño, actualmente a préstamo en Peñarol, Grêmio es el dueño de su pase. 🔎En el último semestre, marcó 12 goles en 24 encuentros con Peñarol. ❓¿Lo traerían?

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Santi Koch
Santi Koch@_santikoch·
Tómense unos minutos y léanlo. Es casi, para ponerlo en un cuadro.
Idafe Martín Pérez ✨🚴 42.7@IdafeMartin

Lean esto. Es muy importante. Es el discurso de este 20.01.2026 en Davos del primer ministro canadiense @MarkJCarney. Esto irá a los libros de historia. Más allá de tener las referencias correctas y estar muy bien escrito, Carney tiene el valor y la lucidez de llamar de una vez a las cosas por su nombre. Es un placer —y un deber— estar con ustedes en este punto de inflexión para Canadá y para el mundo. Hoy hablaré de la ruptura del orden mundial, del fin de la grata ficción y del amanecer de una realidad brutal en la que la geopolítica de las grandes potencias no tiene freno. Pero sostengo, aun así, que otros países —en particular las potencias medias como Canadá— no están indefensos. Tienen el poder de construir un nuevo orden que integre nuestros valores, como el respeto de los derechos humanos, el desarrollo sostenible, la solidaridad, la soberanía y la integridad territorial de los Estados. El poder de los menos poderosos comienza con la honestidad. Cada día se nos recuerda que vivimos en una era de rivalidad entre grandes potencias. Que el orden basado en normas se está desvaneciendo. Que los fuertes hacen lo que pueden, y los débiles sufren lo que deben. Este aforismo de Tucídides se presenta como inevitable: la lógica natural de las relaciones internacionales reimponiéndose. Y, ante esa lógica, existe una fuerte tendencia de los países a adaptarse para encajar. A acomodarse. A evitar problemas. A esperar que el acatamiento compre seguridad. No lo hará. Entonces, ¿cuáles son nuestras opciones? En 1978, el disidente checo Václav Havel escribió un ensayo titulado El poder de los sin poder. En él planteó una pregunta sencilla: ¿cómo se sostenía el sistema comunista? Su respuesta empezaba con un verdulero. Cada mañana, este tendero coloca un letrero en su escaparate: “¡Proletarios de todos los países, uníos!”. No lo cree. Nadie lo cree. Pero lo coloca de todos modos: para evitar problemas, para señalar conformidad, para llevarse bien. Y como cada tendero en cada calle hace lo mismo, el sistema persiste. No solo mediante la violencia, sino mediante la participación de la gente común en rituales que, en privado, sabe que son falsos. Havel llamó a esto “vivir dentro de una mentira”. El poder del sistema no proviene de su verdad, sino de la disposición de todos a actuar como si fuera cierto. Y su fragilidad proviene de la misma fuente: cuando incluso una sola persona deja de actuar —cuando el verdulero quita su letrero— la ilusión empieza a resquebrajarse. Ha llegado el momento de que las empresas y los países retiren sus letreros. Durante décadas, países como Canadá prosperaron bajo lo que llamamos el orden internacional basado en normas. Nos unimos a sus instituciones, alabamos sus principios y nos beneficiamos de su previsibilidad. Podíamos impulsar políticas exteriores basadas en valores bajo su protección. Sabíamos que la historia del orden internacional basado en normas era parcialmente falsa. Que los más fuertes se eximirían cuando les conviniera. Que las reglas comerciales se aplicaban de manera asimétrica. Y que el derecho internacional se aplicaba con rigor variable según la identidad del acusado o de la víctima. Esta ficción era útil, y la hegemonía estadounidense, en particular, ayudó a proveer bienes públicos: rutas marítimas abiertas, un sistema financiero estable, seguridad colectiva y apoyo a marcos para resolver disputas. Así que pusimos el letrero en la ventana. Participamos en los rituales. Y, en gran medida, evitamos señalar las brechas entre la retórica y la realidad. Ese pacto ya no funciona. Permítanme ser directo: estamos en medio de una ruptura, no de una transición. En las dos últimas décadas, una serie de crisis —financiera, sanitaria, energética y geopolítica— dejó al descubierto los riesgos de una integración global extrema. Más recientemente, las grandes potencias empezaron a usar la integración económica como arma. Aranceles como palanca. Infraestructura financiera como coerción. Cadenas de suministro como vulnerabilidades a explotar. No se puede “vivir dentro de la mentira” del beneficio mutuo mediante la integración cuando la integración se convierte en la fuente de tu subordinación. Las instituciones multilaterales en las que se apoyaban las potencias medias —la OMC, la ONU, las COP—, la arquitectura de la resolución colectiva de problemas, están muy debilitadas. Como resultado, muchos países están llegando a las mismas conclusiones. Deben desarrollar mayor autonomía estratégica: en energía, alimentos, minerales críticos, finanzas y cadenas de suministro. Este impulso es comprensible. Un país que no puede alimentarse, abastecerse de energía o defenderse tiene pocas opciones. Cuando las normas ya no te protegen, debes protegerte tú. Pero seamos lúcidos sobre adónde conduce esto. Un mundo de fortalezas será más pobre, más frágil y menos sostenible. Y hay otra verdad: si las grandes potencias abandonan incluso la pretensión de normas y valores para perseguir sin trabas su poder e intereses, los beneficios del “transaccionalismo” se vuelven más difíciles de replicar. Los hegemones no pueden monetizar continuamente sus relaciones. Los aliados diversificarán para cubrirse ante la incertidumbre. Comprarán seguros. Aumentarán opciones. Esto reconstruye la soberanía —una soberanía que antes estaba anclada en normas—, pero que estará cada vez más anclada en la capacidad de resistir la presión. Esta gestión clásica del riesgo tiene un coste. Pero ese coste de la autonomía estratégica, de la soberanía, también puede compartirse. Las inversiones colectivas en resiliencia son más baratas que que cada uno construya su propia fortaleza. Los estándares compartidos reducen la fragmentación. Las complementariedades son de suma positiva. La pregunta para las potencias medias, como Canadá, no es si debemos adaptarnos a esta nueva realidad. Debemos hacerlo. La pregunta es si nos adaptamos simplemente construyendo muros más altos —o si podemos hacer algo más ambicioso. Canadá fue de los primeros en escuchar la llamada de atención, lo que nos llevó a cambiar de forma fundamental nuestra postura estratégica. Los canadienses saben que nuestra vieja y cómoda suposición de que nuestra geografía y nuestras membresías en alianzas conferían automáticamente prosperidad y seguridad ya no es válida. Nuestro nuevo enfoque se basa en lo que Alexander Stubb ha denominado “realismo basado en valores” —o, dicho de otro modo, aspiramos a ser principistas y pragmáticos. Principistas en nuestro compromiso con valores fundamentales: la soberanía y la integridad territorial, la prohibición del uso de la fuerza salvo cuando sea coherente con la Carta de la ONU, el respeto de los derechos humanos. Pragmáticos al reconocer que el progreso suele ser incremental, que los intereses divergen, que no todos los socios comparten nuestros valores. Nos estamos comprometiendo ampliamente, de forma estratégica, con los ojos abiertos. Afrontamos activamente el mundo tal como es, no esperamos al mundo tal como quisiéramos que fuera. Canadá está calibrando sus relaciones para que su profundidad refleje nuestros valores. Estamos priorizando un compromiso amplio para maximizar nuestra influencia, dada la fluidez del mundo, los riesgos que esto plantea y lo que está en juego de cara a lo que viene. Ya no dependemos solo de la fuerza de nuestros valores, sino también del valor de nuestra fuerza. Estamos construyendo esa fuerza en casa. Desde que mi gobierno asumió el cargo, hemos recortado impuestos sobre ingresos, ganancias de capital e inversión empresarial; hemos eliminado todas las barreras federales al comercio interprovincial; y estamos acelerando un billón de dólares de inversión en energía, IA, minerales críticos, nuevos corredores comerciales y más allá. Estamos duplicando nuestro gasto en defensa para 2030, y lo hacemos de maneras que fortalezcan nuestras industrias nacionales. Nos estamos diversificando rápidamente en el exterior. Hemos acordado una asociación estratégica integral con la Unión Europea, incluyendo la adhesión a SAFE, los mecanismos europeos de compra de defensa. Hemos firmado otros doce acuerdos comerciales y de seguridad en cuatro continentes en los últimos seis meses. En los últimos días, hemos concluido nuevas asociaciones estratégicas con China y Catar. Estamos negociando pactos de libre comercio con India, la ASEAN, Tailandia, Filipinas y Mercosur. Para ayudar a resolver problemas globales, estamos impulsando una geometría variable: diferentes coaliciones para diferentes asuntos, basadas en valores e intereses. En Ucrania, somos miembro central de la Coalición de los Dispuestos y uno de los mayores contribuyentes per cápita a su defensa y seguridad. En soberanía ártica, nos mantenemos firmemente junto a Groenlandia y Dinamarca y apoyamos plenamente su derecho único a determinar el futuro de Groenlandia. Nuestro compromiso con el Artículo 5 es inquebrantable. Trabajamos con nuestros aliados de la OTAN (incluyendo el Nordic Baltic 8) para asegurar aún más los flancos norte y oeste de la alianza, incluyendo inversiones sin precedentes en radar de alcance más allá del horizonte, submarinos, aeronaves y presencia terrestre. En el comercio plurilateral, estamos impulsando esfuerzos para tender un puente entre el Acuerdo Transpacífico y la Unión Europea, creando un nuevo bloque comercial de 1.500 millones de personas. En minerales críticos, estamos formando clubes de compradores anclados en el G7 para que el mundo pueda diversificarse y alejarse de un suministro concentrado. En IA, cooperamos con democracias afines para garantizar que, en última instancia, no nos veamos obligados a elegir entre hegemones e hiperescaladores. Esto no es multilateralismo ingenuo. Tampoco es depender de instituciones debilitadas. Es construir coaliciones que funcionen, asunto por asunto, con socios que comparten suficiente terreno común como para actuar juntos. En algunos casos, será la gran mayoría de las naciones. Y es crear una densa red de conexiones a través del comercio, la inversión y la cultura, de la que podamos valernos para desafíos y oportunidades futuras. Las potencias medias deben actuar juntas porque, si no estás en la mesa, estás en el menú. Las grandes potencias pueden permitirse ir solas. Tienen el tamaño de mercado, la capacidad militar, la palanca para dictar condiciones. Las potencias medias no. Pero cuando solo negociamos bilateralmente con un hegemón, negociamos desde la debilidad. Aceptamos lo que se nos ofrece. Competimos entre nosotros por ser los más complacientes. Esto no es soberanía. Es la representación de la soberanía mientras se acepta la subordinación. En un mundo de rivalidad entre grandes potencias, los países intermedios tienen una elección: competir entre sí por el favor o unirse para crear un tercer camino con impacto. No debemos permitir que el auge del poder duro nos ciegue ante el hecho de que el poder de la legitimidad, la integridad y las normas seguirá siendo fuerte —si elegimos ejercerlo juntos. Lo cual me devuelve a Havel. ¿Qué significaría para las potencias medias “vivir en la verdad”? Significa nombrar la realidad. Dejar de invocar el “orden internacional basado en normas” como si siguiera funcionando tal como se anuncia. Llamar al sistema por lo que es: un período en el que los más poderosos persiguen sus intereses usando la integración económica como un arma de coerción. Significa actuar con coherencia. Aplicar los mismos estándares a aliados y rivales. Cuando las potencias medias critican la intimidación económica que viene de una dirección pero guardan silencio cuando viene de otra, estamos manteniendo el letrero en la ventana. Significa construir aquello en lo que decimos creer. En lugar de esperar a que el hegemón restaure un orden que está desmantelando, crear instituciones y acuerdos que funcionen como se describen. Y significa reducir la palanca que permite la coerción. Construir una economía doméstica fuerte debería ser siempre la prioridad de todo gobierno. Diversificar internacionalmente no es solo prudencia económica; es la base material para una política exterior honesta. Los países se ganan el derecho a posturas basadas en principios reduciendo su vulnerabilidad a represalias. Canadá tiene lo que el mundo quiere. Somos una superpotencia energética. Poseemos vastas reservas de minerales críticos. Tenemos la población más educada del mundo. Nuestros fondos de pensiones están entre los mayores y más sofisticados inversores del planeta. Tenemos capital, talento y un gobierno con una enorme capacidad fiscal para actuar con decisión. Y tenemos los valores a los que muchos otros aspiran. Canadá es una sociedad pluralista que funciona. Nuestro espacio público es ruidoso, diverso y libre. Los canadienses siguen comprometidos con la sostenibilidad. Somos un socio estable y fiable —en un mundo que no lo es—, un socio que construye y valora relaciones a largo plazo. Canadá tiene algo más: el reconocimiento de lo que está ocurriendo y la determinación de actuar en consecuencia. Entendemos que esta ruptura exige más que adaptación. Exige honestidad sobre el mundo tal como es. Estamos quitando el letrero de la ventana. El viejo orden no va a volver. No deberíamos lamentarlo. La nostalgia no es una estrategia. Pero, a partir de la fractura, podemos construir algo mejor, más fuerte y más justo. Esta es la tarea de las potencias medias, que son las que más tienen que perder en un mundo de fortalezas y las que más tienen que ganar en un mundo de cooperación genuina. Los poderosos tienen su poder. Pero nosotros también tenemos algo: la capacidad de dejar de fingir, de nombrar la realidad, de construir nuestra fuerza en casa y de actuar juntos. Ese es el camino de Canadá. Lo elegimos abierta y confiadamente. Y es un camino ampliamente abierto a cualquier país dispuesto a recorrerlo con nosotros.

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VSports Team
VSports Team@VSportsTM·
Ellos no lo saben, pero ya son campeones del mundo ⚽️
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🇲🇨Leonel Chiarella es el nuevo presidente de la Unión Cívica Radical. 👉🏻Tiene 36 años, es el actual intendente de Venado Tuerto y vicepresidente de la UCR de Santa Fe.
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