Querido Dios, sé que tienes un plan perfecto para mí, regálame paciencia para esperarlo, consciencia para reconocerlo, dirección para seguirlo y constancia para permanecer en él.
No amo a Dios porque mi vida haya sido perfecta ni llena de color de rosa. Amo a Dios porque me sacó de las trincheras; lo amo porque cada error que he cometido y cada injusticia que me han hecho, cada cosa mala, Él la tomó, la transformó y la convirtió en bien para mi vida.