Francisco Gómez de Tejada | arquitecto@gomezdetejada
Los romanos desarrollaron un ingenioso sistema de poleas y grúas que les permitió levantar enormes bloques de piedra, lo que fue clave para la construcción de sus grandes estructuras como templos, acueductos y anfiteatros. Utilizaban una grúa conocida como "treadwheel crane", una rueda de gran tamaño accionada por personas que caminaban dentro de ella, generando la fuerza necesaria para levantar cargas pesadas. Complementaban este sistema con poleas y cuerdas para distribuir mejor el peso.
Para sujetar los bloques, usaban varias técnicas. Una de las más comunes era el uso de abrazaderas de hierro en forma de "U", llamadas "grapas de Lewis", que se insertaban en ranuras talladas en la piedra. También empleaban ganchos y anclajes que se ajustaban a orificios en los bloques, o incluso cuñas de madera que se expandían al mojarse, creando una presión suficiente para sujetar las piedras con seguridad. Estas técnicas permitieron a los romanos mover y colocar piedras de varias toneladas con precisión, sin dañarlas.
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