Alba Rosa
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Alba Rosa
@albitaros
#SigámonosLosBuenos sencilla, honesta, amable y muy alegre


El caso de Caracol Televisión es exactamente eso: un escándalo que explotó el 20 de marzo de 2026 y que el canal está manejando con el manual clásico de control de daños que cualquier empresa grande saca del cajón cuando le tiemblan las bases de su reputación.¿Por qué lo hacen? Simple: porque son el canal más visto de Colombia, con una marca construida durante décadas como referente de periodismo serio y familiar. De repente aparecen denuncias de acoso sexual contra dos de sus estrellas (los nombres que más circulan son Jorge Alfredo Vargas y Ricardo Orrego, aunque el canal no los menciona oficialmente), y saben perfectamente que si no reaccionan ya, las redes y los medios rivales van a convertirlo en un incendio incontrolable. Lo típico: comunicado inmediato, activación de “protocolos internos”, suspensión de los involucrados y después un video más humano del director es la forma más rápida de recuperar el control de la narrativa antes de que otros la escriban por ellos. No es improvisación; es cálculo puro: actuaron en menos de 24 horas porque el silencio habría sido mortal. ¿Qué buscan con esto? Buscan tres cosas concretas y urgentes. Primero, contener el daño reputacional inmediato: que la gente no asocie todo Caracol con “un nido de acosadores” y que los anunciantes no huyan ni la audiencia baje el rating. Segundo, ganar tiempo legal y de imagen: al suspender a los dos, abrir investigación interna y cooperar con el Ministerio del Trabajo (que ya ordenó inspecciones por el Convenio 190 de la OIT), se muestran responsables y proactivos, lo que reduce el riesgo de demandas millonarias o sanciones fuertes. Y tercero, empezar a reconstruir confianza: con el comunicado corporativo del día 20 y el video de Juan Roberto Vargas hoy dónde dice “estamos del lado de las víctimas y de sus familias”, “no somos jueces pero tampoco espectadores” y “lo cortaremos de raíz”, intentan humanizar la respuesta y pasar del “estamos investigando” frío al “estamos con ustedes”. En resumen, buscan que el público piense: “Bueno, al menos reaccionaron rápido y están haciendo algo”. Pero aquí es donde está fallando, y fallando fuerte. La estrategia es impecable en la superficie (prontitud, acciones visibles, empatía añadida), pero se está desmoronando por debajo porque no convence a las que realmente importan: las propias periodistas. Catalina Botero soltó en redes “muchas no fuimos escuchadas”, Mónica Rodríguez dijo “ya es hora de que muchas cosas se sepan”, y en Infobae ya están saliendo testimonios nuevos de casos de 2023 que supuestamente quedaron en nada. O sea, el público y las excompañeras perciben que esto no es un “incidente aislado” que se resuelve con un comunicado y dos suspensiones; es un problema cultural y sistémico que lleva años. Si Caracol solo hace control de daños táctico (suspender, investigar y prometer) sin tocar las estructuras de poder, sin un canal de denuncias que realmente funcione y sin sanciones públicas claras una vez terminen las investigaciones, la gente va a decir “esto es puro teatro para calmar las aguas”. Y ahí pierden credibilidad a largo plazo, porque el daño ya no es solo de dos presentadores: es de toda una cultura que durante años miró para otro lado. En pocas palabras, la estrategia clásica les está sirviendo para apagar el fuego hoy, pero si no pasan de las palabras y las suspensiones temporales a cambios estructurales reales y transparentes, el incendio va a volver más grande y con más humo. Eso es lo que veo yo mirando el caso de cerca.









En 2021 gobierno de Iván Duque contrató el mantenimiento PDM inspección mayor, del avión Hércules C - 130 1016 accidentado ayer en Puerto Leguizamo. El avión que ahora llaman “chatarra” fue recibido a satisfacción por el gobierno Petro el 21 de diciembre de 2023. Ese mantenimiento le costó a los colombianos $11.558.969.000



“Queremos bajar el impuesto de renta, eliminar el impuesto de patrimonio y tener una conversación sincera con las autoridades territoriales para mirar los prediales y para mirar el ICA, que se han vuelto imposibles. Uno de los temas que quisiéramos impulsar es la devolución del IVA, que creemos que es fundamental para generar confianza entre los colombianos más pobres y que ellos no estén grabados por ese impuesto. Queremos promover también dos días sin IVA para productos fabricados en Colombia”: Paloma Valencia sobre las medidas tributarias para garantizar el crecimiento económico. #VocesySonidos











