No pierdas energía tratando de explicar a los demás tu manera de ver el mundo. Siempre habrá gente que te hará dudar. No te justifiques y disfruta de él como tú quieras, que al final, es lo que cuenta.
Cuando te sientas abrumado por alguna emoción de forma repentina, procura no actuar bajo su influencia. La culpa, el enfado, el rencor, la tristeza… todo lo que venga “de golpe”, date un espacio de tiempo para que baje su intensidad y que no condicione tus acciones.