Viboca retweetledi

DESINFORMACIÓN EN EL SERVICIO DE CALLE: LA RESPONSABILIDAD DEL ALTO MANDO EN EL MATERIAL OPERATIVO DE CARABINEROS.
La Responsabilidad del Alto Mando en el Material Operativo de Carabineros
El debate judicial y social en torno a las operaciones de orden público durante la crisis de 2019(estallido delictual) ha omitido de forma sistemática un factor administrativo y logístico crucial: la absoluta asimetría de información entre el personal de calle que ejecutaba las órdenes y las reparticiones técnicas que adquirían el equipamiento.
Es imperativo establecer con claridad que los Carabineros desplegados en los puntos de mayor conflicto operativo actuaron bajo la convicción técnica, institucional y legal de que las municiones provistas para las escopetas antidisturbios correspondían estrictamente a postas de goma o caucho. El personal operativo, entrenado bajo manuales institucionales específicos, confiaba en las especificaciones de una ficha técnica visada por el propio Estado.
La cadena de responsabilidades logísticas demuestra que los efectivos en el terreno se encontraban en un estado de total desinformación respecto a la composición real de los cartuchos:
Centralización de adquisiciones: La evaluación, certificación, compra y distribución de todo el material bélico y disuasivo de la institución es una facultad exclusiva de la Dirección de Logística y del Alto Mando de Carabineros. Ningún oficial o suboficial operativo tiene injerencia en la elección o fiscalización del proveedor.
Modificación sin advertencia: Tal como se desprendió de los peritajes científicos posteriores y de los testimonios de los propios fabricantes (TEC Harseim), el cambio en la densidad de la munición —que derivó en una composición de 80% de metal y solo 20% de caucho— obedeció a un requerimiento técnico específico de los estamentos de intendencia y logística institucionales, justificado originalmente para su uso en zonas rurales debido a la necesidad de mayor alcance.
Ocultamiento técnico: Esta modificación jamás fue notificada a las actas de instrucción ni a las unidades operativas que debían contener los desmanes en el plano urbano. Para los carabineros en la calle, el cartucho seguía siendo el componente de goma estándar de control de muchedumbres.
Responsabilizar de forma penal o administrativa al usuario final de la herramienta por las deficiencias, adulteraciones o decisiones de diseño aprobadas por las máximas autoridades logísticas no solo constituye una profunda injusticia procesal, sino que desvía el foco de atención. El carabinero operativo no compra las armas, no redacta las fichas técnicas ni audita las fábricas; su deber es aplicar los medios legítimos que el Estado le entrega bajo la premisa de que han sido correctamente certificados por su Alto Mando. El abandono posterior y la falta de asunción de responsabilidad por parte de las autoridades de la época devela un quiebre en la lealtad institucional hacia quienes se convirtieron en el escudo de contención del Estado de Derecho en los momentos más complejos en estallido delictual del año 2019. #CrespoEsInocente #MaturanaEsInocente
Español



































