Promakos@PROMAKOS_
¿Estaba el Japón feudal atrasado militarmente? En absoluto.
La imagen popular del Japón premoderno como sociedad de samuráis con katana, ajena a la guerra moderna y tecnológicamente estancada, no resiste el contraste con las fuentes de la era Sengoku (1467-1615). Durante ese siglo y medio de guerra civil continua, el archipiélago desarrolló una maquinaria militar que marchaba en paralelo a la europea en armamento, táctica y escala.
Entre los siglos XVI y XVII circularon por Japón entre 150.000 y 300.000 arcabuces, más per cápita que en cualquier Estado europeo. Satake Yoshishige desplegó más de 8.600 arcabuceros en Numajiri (1584), y en la invasión de Corea de 1592, 40.000 de los 158.000 expedicionarios portaban armas de fuego.
El tanegashima, replicado a partir de 1543 con los arcabuces que los portugueses llevaron a la isla homónima, incorporaba innovaciones ausentes en Europa. Cañones de 100-120 cm frente a los 90 cm portugueses, cubierta de latón sobre la cazoleta (hi-buta) que protegía la pólvora del viento, caja de laca que permitía disparar bajo la lluvia, muelles de bronce enrollado que un experto en avancarga moderno describió como difíciles de duplicar hoy. Japón mantuvo la llave de mecha no por atraso sino porque la llave de pedernal costaba el triple y era inadecuado para ejércitos masivos.
La unidad táctica básica no era el samurái individual sino el sonae, formación combinada de 300-800 hombres que integraba piqueros con nagae-yari de hasta 6,5 metros, arcabuceros tras escudos portátiles, arqueros y caballería en flanco. Los ashigaru formaban la yaribusuma, cortina de lanzas funcionalmente similares al cuadro de picas europeo. La proporción tiro/pica era de 50/50 en los 1580 y de 4:1 a favor del arcabuz en 1597.
Las cifras de movilización invierten el tópico. Hideyoshi sitió Odawara en 1590 con 220.000 hombres. Sekigahara (1600) enfrentó a 170.000 soldados en un solo campo de batalla. El sitio de Osaka (1614-1615) movilizó 264.000 efectivos. Felipe II, en el pico del Ejército de Flandes en abril de 1588, reunió 63.455 hombres según la contabilidad estudiada por Parker. La Armada de ese año transportó 30.000 soldados en 130 barcos. Hideyoshi cruzó Tsushima con 158.000 tropas en unos 700 barcos, la mayor operación anfibia documentada hasta esa fecha.
Los castillos se adaptaron al arcabuz con sofisticación análoga a la respuesta europea a la artillería. Musha-gaeshi (muros curvos), masugata (recintos cuadrados con giros de 180º que exponían al atacante a fuego cruzado), teppō-sama (troneras calibradas al alcance del tanegashima). En Matsumoto la distancia de las troneras al borde del foso interior es de unos 60 metros, alcance efectivo máximo del arcabuz.
La clave del desfase militar que occidente constató en 1853 no está en la era Sengoku sino en lo que vino después. La paz Tokugawa (1603-1867) clausuró las guerras internas, centralizó la producción armera en Nagahama y congeló dos siglos y medio una tradición militar que hasta entonces había corrido en paralelo a la europea. No hubo rechazo cultural del arcabuz, tesis romántica de Noel Perrin (Giving Up the Gun, 1979) desmontada por la historiografía japonesa reciente y por Tamara Enomoto concretamenre (Meiji University, 2018). Hubo una pax Tokugawa larga que hizo innecesario innovar, mientras Europa encadenaba guerras de religión, la guerra de los Treinta Años, la de Sucesión Española y las guerras napoleónicas.
Cuando Perry llegó a Uraga en 1853, Japón llevaba 250 años de paz. El desfase de ese momento se proyectó sobre toda la historia premoderna japonesa, igual que la decadencia hispánica del XIX se proyectó sobre Carlos V y Felipe II. En 1583 Alessandro Valignano escribía que los japoneses eran "la raza más guerrera y belicosa jamás descubierta sobre la tierra".
Bibliografía recomendada:
– Lidin, O.G., Tanegashima: The Arrival of Europe in Japan
– Swope, K., A Dragon's Head and a Serpent's Tail, Univ. Oklahoma, 2009.