
La prisión preventiva en el Ecuador se ha convertido en la herramienta de abuso y persecución más efectiva que tiene el régimen de turno. Para dictarla el fiscal debe pedirla sobre la base de elementos extremadamente sólidos sobre sí, en efecto, hay un delito que pudo haberse cometido. Pero para el Juez que la ordena es aún más riguroso el análisis de la “casi” culpabilidad del procesado. Momentos muy oscuros en la administración de justicia vivimos.





