
Después del gol de Campi, Rubén miró al cielo y le dedicó el gol a su papá. Su historia develó una verdad que todo futbolero siente: ir a la cancha es mucho más que el resultado. Es la conexión con nuestros seres queridos. Los que están y los que no. Hoy tuvo la oportunidad de ir al entrenamiento, pisar el césped del Bidegain, conocer a los jugadores y contar qué hay detrás de la emocionante foto.




















