
ser
6.4K posts




Luego de que Milei la llamara "roñosa operadora", la periodista Laura Di Marco señaló que "lo del Presidente con la prensa es grave, pero lo del kirchnerismo fue muchísimo peor".




A veces paro un segundo y me hago una pregunta simple: ¿en qué clima estamos viviendo los argentinos? Y la respuesta, sin vueltas, es incómoda: estamos cansados. Muy cansados. Muchos (yo incluido) votamos a Milei en el ballotage no por enamoramiento, sino porque era lo menos malo frente a Massa. Lo hicimos con una mezcla rara de esperanza y resignación, pensando que, esta vez, algo podía romperse en la lógica repetida de siempre. @EugeCasielles, a quien conozco hace quince años y que muchos vieron estos días en la foto junto a @DanteGebelOk, fue más allá. Lo acompañó desde antes a Milei, con convicción de verdad, con ganas, con fe. Apostó en serio. Y con el tiempo le pasó lo que a muchos: empezó a sentir que la película ya la había visto. No lo digo como reproche. Al contrario. Le rescato algo que hoy vale oro: no se quedó cómodo. Siguió buscando. Siguió preguntándose. Y hoy esa misma inquietud lo empuja a abrir otra puerta. Esa actitud, la de no entregarse, es lo más valioso de todo. En ese mismo clima apareció el revuelo por esta foto en Europa. Y la reacción fue instantánea: chicana, sospecha, ironía. Automático. Nos pasa seguido. Venimos golpeados, entonces reaccionamos antes de entender. Yo a Gebel no lo conozco. Hice algo simple: hablé con argentinos que viven en Estados Unidos, que van a su congregación y lo conocen de cerca, sin ningún interés de por medio. Me hablaron bien, de alguien que armó lo suyo desde abajo, sin depender del Estado. Eso es lo que sé. Y con eso me alcanza para no subirme ni al aplauso fácil ni al ataque fácil. Hoy no tengo candidato, y sinceramente, tampoco tengo apuro. Lo que sí tengo es un deseo cada vez más claro y también más urgente: que alguna vez las distintas expresiones republicanas dejen de jugar en canchas separadas y se animen a construir algo en serio, juntas. Con coraje. Con ambición de poder para cambiar las cosas, no para administrarlas. Porque cuando eso no pasa, el tablero se ordena solo. Hoy la grieta, en los hechos, se vive así: o te alineás con el oficialismo libertario o terminás orbitando alrededor del kirchnerismo. Como si no hubiera otra salida. Y lo más fuerte es que ese esquema no lo empujan solo los extremos. También lo terminan sosteniendo muchos dirigentes y espacios que en su momento supimos acompañar, incluso en la etapa de @mauriciomacri. ¿Por qué? Porque es más cómodo seguir la ola que generarla. Porque pesan las encuestas, las operaciones, el clima del día. Porque construir algo nuevo implica arriesgar poder propio. Y ahí es donde se ve quién está para la historia y quién está para el momento. Yo prefiero otra cosa. Prefiero dirigentes que se animen a dar el paso, a salir del libreto, a proponer una alternativa de verdad. Que sumen en lugar de dividir. Que amplíen en lugar de achicar. Que construyan una opción competitiva sin depender de la grieta para existir. Si uno se corre un poco del ruido, el mecanismo aparece clarito: la opinión pública no se ordena sola, se trabaja. Se instalan temas, se marcan enemigos, se simplifica todo hasta dejarlo en dos casilleros. Y ahí dejamos de elegir con libertad y empezamos a reaccionar. Reaccionamos al miedo, a la bronca, al hartazgo. Y así es fácil conducir a una sociedad entera. Por eso, más allá de nombres propios, lo que siento es que nos debemos algo más profundo: darnos el tiempo de pensar. De mirar un poco más allá del titular. De hacernos preguntas incómodas. De elegir con cabeza propia. No es sencillo. A todos nos pasa. A mí también. Pero es el único camino para no ser parte de un juego donde otros escriben el guión. En el fondo, lo que buscamos es bastante básico: un país que funcione, donde se pueda vivir, trabajar, crecer, sin estar peleándonos todo el tiempo. ¿Será que alguna vez ese deseo de vivir más libres, menos condicionados, nos va a permitir elegir de verdad? Quiero creer que, si así lo deseo, así será































