Nacho Montes de Oca@nachomdeo
La administración Trump promete a los iraníes regresarlos a "la edad de piedra".
Este es uno de los errrores mas torpes que podrían haber cometido la administración Trump. Incluso luego de haber destruido por completo la capacidad militar de Irán, aun le queda el objetivo de terminar con el régimen de los ayatolas porque de otro modo el ciclo de su recuperación se va a reiniciar, mas aun cuando cuentan con el respaldo ruso y chino además del manejo de Ormuz para financiarse y obtener recursos materiales y políticos. Si sobrevive el regimen y luego de probar que en el campo de la guerra convencional no tienen oportunidad alguna, el camino para conseguir un arma nuclear es el más lógico. La destrucción sufrida y el deseo de venganza personal del líder supremo y cada uno de sus subalternos le quita cualquier perspectiva de moderación.
Para terminar con el régimen no sirve una campaña aérea ni la decapitación porque los reemplazos son parte de la estretegia iraní y a un mes del asesinato de Alí Jamenei su hijo, Mojtaba, ya lo reemplazó con una línea mas dura, si es posible, de gobierno.
Queda entonces probar el camino de la insurrección y es allí en donde la torpeza de Hegseth, derivada de la de su jefe que fue el autor original del concepto, entran a hacer su juego
Devolver a Irán a la era de piedra destruyendo su sistema de energía y otras infraestructuras va a afectar al gobierno, pero en escencia va a golpear mucho mas duro a la población de 90 millones de iraníes. Es poco probable que ocupados en la tarea de sobrevivir en condiciones medievales tengan además ánimo, recursos o tiempo para rebelarse. Es una cuestión tan básica que sorprende tener que recordarla. Pueden consultarle a los gazatíes en caso de duda. Trasladar el castigo al total de los iraníes está activando un nacionalismo que está empardando el rechazo al régimen porque, además, quienes pudieran haber sido vistos como libertadores están proponiendo un padecimiento general y eso activa mecanismos que nada tienen que ver con una rebelión a favor de EEUU. Mas aun cuando muchos de ellos recuerdan el grito de Trump el 13 de enero: “Patriotas iraníes, ¡SIGAN PROTESTANDO! ¡Tomen el control de sus instituciones! … La ayuda está en camino”
Lo que le siguió fue una masacre de los grupos mas dispuestos a protagonizar una revuelta y la ausencia de la ayuda. El delivery de libertad se perdió en el camino o nunca fue enviado. Del 13 de enero al 28 de febrero cuando comenzó el ataque pasaron 46 días en los que los ayatolas y sus equipos de represión destrozaron a esos sectores. Y en Irán cundió la sensación de traición hacia quienes los incitaron a salir con una promesa de resguardo que nunca fue cierta.
Luego, vino la ofensiva de EEUU e Israel del 28 de febrero y el ataque al colegio de niñas en Minab y otros tantos casos de "daños colaterales" en donde murieron civiles. Estos eventos agudizaron la idea entre los iraníes de que son percibidos por EEUU como peones sacrificables en el ajedrez militar. El ataque a las infraestructuras que degradan la vida cotidiana de la población, alentaron aun mas la idea
Otros eventos lejanos, como la toma del poder en Venezuela aportan a ese efecto. El ufanarse del control del petróleo y el haber dejado intacta a la dictadura pero ahora puesta a trabajar en función de los intereses de Trump les ofreció un panorama poco alentador. Salirse de una dictadura para permanecer bajo otro tipo de dominación y además tener que tolerar la jactancia de un poder remoto, no es la mejor publicidad. Menos aun una invitación aceptable para jugarse la vida en una revuelta para terminar dándole la bienvenida a un regente y una humillación que, como sucede hoy en Venezuela, no traería ninguna mejora ni la salida del regimen que hoy los oprime. El Sha visto como una versión de Delcy no despierta entusiasmo y mucho menos en las generaciones que vivieron al Savak.
La idea de reemplazar una teocracia por un regimen solo interesado en las políticas de extracción de ganancias y que no invierta en infraestructura por cuestiones de "cobrarse los gastos" o porque sencillamente no lo considera una prioridad se hace aun mas complicado de aceptar luego del enorme daño generado por la guerra. Mas aun si se pacta una forma de regencia que, como en Venezuela, conserva intacta la capacidad represiva y obtura el despliegue de la oposición para sostener el nuevo status quo. Venezuela siempre fue el espejo en donde se vieron los iraníes.
Todos estos elementos están siendo usados con mucho éxito por la propaganda del regimen para enrolar adeptos entre los mas enfurecidos y para obtener un apoyo tolerante entre los sectores mas tibios. El nacionalismo es una fuerza mas poderosa que la religion en Irán para aglutinar voluntades y eso es algo que ya se vio durante la guerra contra Irak en la que las disputas internas se suspendieron en tanto el país estuvo invadido.
De repetirse esa invasión es posible que se activen los mismos mecanismos. Una reacción alternativa fue erosionada por todos esos factores en los que la actitud de Trump tuvo mucho que ver. Comenzó diciendo que iban a por el cambio de régimen e incluso demandó elegir al nuevo líder supremo. Luego el objetivo desapareció al igual que la mención al rescate del pueblo iraní oprimido. Ahora acepta abiertamente que no les interesa cambiar a la cúpula iraní y que prefieren conversar con ella los términos de una convivencia forzada por la incapacidad de derrocarla. Y el "cambio de opinión" fue reemplazado por la generalización de los iraníes como enemigo, sin hacer la distinción entre gobierno y pueblo de Irán. El ataque a la infraestructura civil le dio un sentido práctico a ese cambio discursivo.
Ahora Hegseth, que es el brazo armado de Trump, promete una ofensiva que va a llevar a los iraníes a una escala aun mayor de sufrimiento. Es una promesa de represalia peligrosa porque si EEUU quiere avanzar por tierra siempre y en todo lugar necesita apoyo local. Ya sea porque el respaldo civil aporta facilidades logisticas como porque al menos se le va a hacer menos costoso si no debe destinar parte de su esfuerzo a contener una retaguardia con guerrillas o con una población que apoye activa o pasivamente al regimen.
Incluso ubicar el uranio enriquecido dentro de los 1,6 millones de km2 de territorio iraní requiere de tareas de inteligencia en las que la colaboración local es crucial.
Por eso esa jactancia belicista es una tontería. Puede explicarse porque a fin de cuentas el trabajo anterior de Hegseth era ser presentador de noticias, una tarea que ni siquiera demanda un esfuerzo intelectual cotidiano medio, como en otras ramas del periodismo. Pero eso no es un atenuante para el nivel de torpeza del mensaje. Y menos aun para Trump que se supone es un política experimentado, astuto y genial, al menos para sus seguidores.
Tampoco ayuda a conseguir países socios para un ataque. El convocarlos para reducir a 90 millones de personas a la edad de piedra es un argumento de venta tan absurdo que no requiere explicación. No se trata de ser woke o de izquierdas; ser invitado a una masacre para que luego el país atacado quede en poder del líder de la coalición y decir que "no" es algo bastante razonable. El planteo de que es apoyar al terrorismo del regimen iraní es infantil o un poco cínico, cada cual elige.
De hecho todo el asunto pareciera ser una montaña de tonterías superpuestas y de errores infantiles. Y entonces todo se resume a que un grupo que no pasa de la edad de un niño de cinco años quiere y tiene el poder para mandar a otros a la edad de piedra
Y no sería mas que un juego de palabras si no se entendiese que al final de esta historia el regimen de los ayatolas gana en probabilidades de supervivencia y los iraníes mas posibildiades de seguir bajo su yugo. Una AK 47 no funciona con electricidad y los que mandan hoy en Irán son los que tienen las armas en ese hipotético escenario al estilo Mad Max que prometen el empresario y el presentador de TV ahora al mando de la maquinaria de guerra mas poderosa del planeta.
Si la frase suena poderosa y circula bien por las redes, pero no deja de ser una de las boludeces mas grandes que podrían haberse dicho o escrito