Capitán General de los Tercios@capTercio
Hernán Cortés sobre los aztecas: “Tienen una costumbre espantosa y abominable que verdaderamente debe ser castigada y que hasta ahora no hemos visto en ninguna otra parte: cuando desean pedir algo a los ídolos, para que su súplica sea más aceptada, toman a muchas niñas, niños e incluso adultos, y en presencia de los ídolos les abren el pecho aún con vida, les sacan el corazón y las entrañas y los queman ante ellos, ofreciendo el humo como sacrificio. Algunos de nosotros lo hemos visto, y dicen que es lo más terrible y espantoso que jamás hayan presenciado… No pasa un año sin que maten y sacrifiquen a unas cincuenta personas en cada templo; y esto se hace y se mantiene como costumbre… No ha pasado un año… en que tres o cuatro mil almas no hayan sido sacrificadas de esta manera.” Y ahora Bernal Díaz del Castillo: “El lúgubre tambor de Huichilobos volvió a sonar, acompañado de caracolas, cuernos e instrumentos parecidos a trompetas. Era un sonido aterrador, y cuando miramos hacia el alto templo de donde provenía, vimos a nuestros compañeros, capturados en la derrota de Cortés, siendo arrastrados escaleras arriba para ser sacrificados. Cuando los llevaron a una pequeña plataforma frente al santuario donde guardaban sus ídolos malditos, vimos cómo les ponían plumas en la cabeza a muchos de ellos; y los hicieron bailar con una especie de abanico frente a Huichilobos. Después de que bailaron, los sacerdotes los acostaron boca arriba sobre unas estrechas piedras de sacrificio y, abriéndoles el pecho, les extrajeron sus corazones palpitantes, que ofrecieron a los ídolos que tenían delante.”