Santiago Fernandez retweetledi

Nunca me beneficié con un crédito millonario del Banco Nación.
Eso es malicioso.
En primer lugar, no se trata de un crédito discrecional ni excepcional, sino de una línea hipotecaria en UVAs (Unidades de Valor Adquisitivo) abierta a cualquier ciudadano argentino que califique. Tanto el número de crédito, como el banco que lo ha otorgado y la certificación o documentación respaldatoria son públicos. Cualquiera puede verificarlo.
Segundo -y esto lo sabemos todos los deudores de créditos UVAs- un préstamo hipotecario no es un privilegio político. Es una deuda que nos permite tener nuestra casa. Y, en este caso, al mismo precio de un alquiler. Pero se paga a 20 o 30 años y con muchísimo esfuerzo. Confundir un crédito hipotecario con un beneficio es intentar desinformar o no conocer cómo funciona el sistema financiero.
No recibí ningún beneficio político. Asumí una deuda para darle una casa a mi familia.
Tercero, poseo un crédito hipotecario en UVAs (unidades de valor adquisitivo) que, al momento de su obtención, mayo de 2025- era de $ 275 millones. Con ese dinero, compré nuestra primera vivienda familiar, en la ciudad de Yerba Buena. Antes, alquilábamos junto a mi mujer y mis tres hijos. Hoy, debido a que las UVAs actualizan conforme la inflación, esa deuda asciende a $ 322 millones.
Cuarto, todo aquel que ha sacado un préstamo hipotecario sabe que el trámite empieza entre ocho meses y hasta un año antes del otorgamiento. Ese es el tiempo que llevar preparar la carpeta con la documentación, esperar la pre-aprobación, que se efectúe la tasación del inmueble y que se produzca la aprobación definitiva. O sea, el momento en el que se otorgó mi préstamo hipotecario nada tiene que ver con los temas que se discutían en el Congreso por aquel entonces; fue fortuito.
Quinto y último, agradezco esta polémica alimentada por el peronismo en el Congreso para hacer pública la información sobre mi patrimonio. Entiendo que todos los funcionarios, desde el menor hasta el mayor rango, tenemos el deber de dar explicaciones a los ciudadanos -las veces que sea necesario- sobre nuestros bienes y nuestro desempeño.
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