Dan Murdock retweetledi

“No viene más”, “No llego, bancame un ratito…”. Todas son frases que se repiten por estos días. A los problemas cotidianos se sumó otro grave: viajar está mucho peor que antes. Hay líneas de colectivo que directamente ya no funcionan, servicios reducidos y, por la noche, frecuencias tan espaciadas que se hace imposible viajar.
Años de subsidios tirados al tacho. El sistema no funciona. Los perjudicados son quienes trabajan y los estudiantes, que esperan durante largos ratos para llegar a horario y evitar faltas, o simplemente para volver a casa por la noche.
El pluriempleo se extiende cada vez más, pasas más horas de tu vida trabajando y además más tiempo en los viajes.
Tenemos un transporte carísimo que aumenta por encima de la inflación declarada. Si a esto le sumás la aparición de una foto de Adorni en un vuelo privado, la bronca es enorme. Sentís que te toman el pelo.
La situación se agravó en estos días por la puja entre los empresarios y el gobierno por los subsidios. La guerra imperialista impulsó la suba del precio del petróleo y las petroleras argentinas aprovecharon para aumentar el combustible.
Muchos choferes trabajan en plataformas como Uber, o tienen otro empleo. Esto pone en riesgo su salud por la falta de descanso y sobreexplotación, y también la de los usuarios. A los dueños de los colectivos, si no hay protestas, no les importa y siguen adelante.
El gobierno lo sabe y decidió reducir controles para quitarles responsabilidad a las empresas. Otra atrocidad.
Con los trenes pasa algo similar. El boleto aumenta, pero sus trabajadores sufrieron una caída del 40 % del salario. Esto llevó a la reducción del personal, ya que muchos aceptaron “retiros voluntarios” para buscar otros ingresos.
El transporte público es esencial, también para bancos, multinacionales y empresas que dependen de sus trabajadores para funcionar. Sin embargo, el problema se lo trasladan al laburante: arreglate como puedas.
Los recursos no pueden irse por la canaleta de los amigos del gobierno de turno (y este gobierno sabe bastante de eso). Con los avances tecnológicos que hay al día de hoy no tenemos por qué viajar peor que antes. Se podrían usar para mejorar la calidad del servicio y recorrido.
El sistema de transporte debe organizarse en función de las necesidades de la sociedad, de sus horarios y sus condiciones de vida. No puede ser que haya barrios enteros por donde los colectivos no pasan. Hay que resolverlo y facilitarle la vida a las familias, no a los empresarios.
Hay que abrir los libros contables de todas las empresas de transporte. Queremos saber qué pasó con los recursos que recibieron en estos años, recuperarlos y darles otro destino.
Si los trabajadores del transporte, en conjunto con los usuarios, organizaran y administraran el sistema, este podría estar al servicio de las grandes mayorías.
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