Para dar gracias necesitas aprender a mirar todo lo bueno que tienes al rededor, y darte cuenta que aunque a veces lo pasas por alto, hay muchas bendiciones en tus manos hoy.
Soy yo solita, pidiéndole a Dios todos los días que me ayude, que no me suelte nunca, que me de fuerzas para salir adelante y que me proteja en cada paso. Solo él conoce mi corazón.
Se necesita ser un individuo muy fuerte para sentarte a solas, calmar tus tormentas y sanar todos tus problemas sin tratar de traer a alguien más a ese caos. Tu viaje hacia el amor propio es sólo eso y lo estás logrando.