
Daniel Ezquerra
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Daniel Ezquerra
@danielezquerra
Cofundador de @IZE_CI, me interesa la comunicación y marketing en internet, tecnología, innovación, economía, asuntos públicos... y muchas más cosas







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El debate sobre la sostenibilidad del sistema público de pensiones en España suele girar en torno a variables como la fecundidad, la inmigración, el crecimiento económico o el nivel de los salarios. Durante estas vacaciones de Navidad, he escrito una breve nota, “Pensiones contributivas: Cuando la TIR no cuadra” y que he colgado aquí: sas.upenn.edu/~jesusfv/Pensi… explicando que el problema fundamental al que nos enfrentamos es otro, más simple y, a la vez, más incómodo: la tasa interna de retorno (TIR) que ofrece el sistema público de pensiones contributivo en España es demasiado alta en relación con el crecimiento de sus ingresos. Un sistema de reparto solo puede ser sostenible si la rentabilidad implícita que promete a los cotizantes es coherente con el crecimiento conjunto de la población y de las cotizaciones sociales (y sí, esta TIR tiene todo el sentido del mundo en un sistema de reparto sin componente alguno de capitalización). Cuando esa coherencia se rompe, ninguna combinación realista de mayor productividad, mayor empleo o mayor inmigración puede cerrar la brecha de manera permanente. El problema no es demográfico en sí mismo, ni salarial en sentido estricto, sino actuarial. Es más, centrar la atención en la TIR sostenible del sistema permite apartar el foco del déficit del sistema contributivo, que suele ocupar el centro del debate en España. Aunque este déficit es presupuestariamente de primera importancia, no es el problema en sí, sino un síntoma del problema subyacente. Fijarnos en exceso en el déficit del sistema contributivo conduce con frecuencia a propuestas de solución erróneas, como propugnar reducciones de gasto en otras partidas (habitualmente etiquetadas como “despilfarro”) para cubrir dicho déficit. Argumentar que reducir el “despilfarro” soluciona el problema es totalmente y absolutamente erróneo porque ignora el principio más básico de la economía: el coste de oportunidad. Este se define como el valor de la mejor alternativa a la que renunciamos al destinar recursos a un uso en lugar de otro. Supongamos que España logra reducir el gasto público en partidas distintas de las pensiones en un x % del PIB, donde x % es la cifra que cada cual considere pertinente o factible. La pregunta clave es por qué ese x % debería destinarse a cubrir el déficit de pensiones contributivas y no a educación, sanidad, infraestructuras, vivienda o a una reducción de impuestos. La lógica del Estado de bienestar es redistribuir por renta y necesidades, no por edad. El problema fundamental no es, por tanto, el déficit, sino que cuando comparamos la TIR del sistema en España con la TIR que lo haría sostenible. El resultado es preocupante: la TIR del sistema en España está entre un 1,5 % y un 2,2 % anual por encima del nivel de sostenibilidad. O dicho de manera más clara: no, los pensionistas contributivos actuales no están cobrando lo que pagaron en cotizaciones sociales. Están disfrutando de una TIR excesiva, que se traduce en pensiones entre un 45% y un 65% del valor actuarial justo que correspondería al valor actual de sus cotizaciones sociales pasadas (y, claro, ya considerando el riesgo de mortalidad). El objetivo de esta nota no es proponer soluciones cerradas, sino aclarar el diagnóstico de nuestros problemas de pensiones. Sin un ajuste de la TIR del sistema, el debate sobre las pensiones seguirá girando en círculos, algunos de ellos profundamente absurdos (como discutir si existe o no suficiente despilfarro en las administraciones públicas para cerrar el déficit del sistema) y otros meros actos de virtud performativa (¿son las pensiones las que “merecen” nuestros mayores?).











