
Quiero pedir disculpas a mis compañeros, al cuerpo técnico y a toda la hinchada por lo sucedido hoy.
También quiero aclarar que en ningún momento utilicé palabras indebidas, insultos, ni falté al respeto. Únicamente pregunté, de forma airada, por qué no era tarjeta amarilla si el rival no dejaba cobrar. Posteriormente cuestioné por qué mi acción sí era amarilla, mientras que la de Díaz, jugador del Chicó —quien reclamó de forma similar o incluso más airada minutos antes— no había sido sancionada.
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