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En veinticinco años el ejército mongol logró someter más territorios y pueblos que los que conquistaron los romanos en cuatro siglos. Genghis Khan, con sus hijos y nietos, conquistó las civilizaciones con mayor densidad de población del siglo XIII. Tanto si se calcula por el número global de individuos derrotados, como por el de países anexados o por la superficie total ocupada, el resultado es siempre que Genghis Khan conquistó más del doble de las regiones que cualquier otro hombre en la historia.
Los cascos de los caballos de los guerreros mongoles chapotearon en las aguas de todos los ríos y lagos desde el océano Pacífico hasta el mar Mediterráneo. En el momento de su máximo apogeo, el imperio abarcaba entre 17 y 19 millones de kilómetros cuadrados de territorio contiguo, la superficie aproximada del continente africano y una extensión mucho mayor que toda Norteamérica, entendida como el conjunto de Estados Unidos, Canadá, México, América central y las islas del Caribe
Se extendía de la nevada tundra siberiana a las calurosas llanuras de la India, de los arrozales de Vietnam a los trigales de Hungría, y de Corea a los Balcanes. La mayor parte de la población del mundo actual vive en países que fueron conquistados por los mongoles; en un mapa moderno las conquistas de Genghis Khan habrían comprendido treinta estados con una población total superior a los tres mil millones de individuos
A medida que su caballería iba avanzando a lo largo del siglo XIII, Genghis Khan dibujaba un nuevo mapa de las fronteras del mundo. Su arquitectura no era de piedra, sino de naciones. Insatisfecho con el gran número de pequeños reinos existente, Genghis Khan convertía los países pequeños en grandes naciones. En Europa del Este los mongoles unificaron doce ciudades y principados eslavos en un gran estado ruso. En Extremo Oriente, en el transcurso de tres generaciones, crearon el país de China, recomponiendo los restos de la dinastía Song en el sur con los territorios de los yurchen en Manchuria, el Tíbet al oeste, el reino tangut junto al Gobi y las tierras de los uigur del Turkestán oriental. Con la expansión de sus dominios crearon países como Corea y la India, que han sobrevivido hasta la actualidad con aproximadamente las mismas fronteras establecidas por los conquistadores mongoles.
Cuando nació Genghis Khan en 1162, el Viejo Mundo consistía en una serie de civilizaciones regionales de las que se puede afirmar que prácticamente no conocían otra civilización más allá de la de su vecino más próximo. Nadie en China había oído hablar de Europa, y nadie en Europa había oído hablar de China, y, por lo que se sabe, ningún individuo había viajado de una a otra región. En el momento de su muerte en 1227, Genghis Khan había relacionado estas dos partes del mundo a través de una serie de contactos diplomáticos y comerciales que todavía persisten en la actualidad.
Genghis Khan dejó su imperio con unos cimientos tan sólidos que éste siguió creciendo otros ciento cincuenta años. Luego, en los siglos que siguieron a su derrumbamiento, los descendientes de Genghis Khan continuaron gobernando toda una serie de imperios menos extensos y grandes países, desde Rusia, Turquía y la India, hasta China y Persia. Ostentaron diversos títulos de naturaleza ecléctica, incluido el de kan, emperador, sultán, rey, sha, emir y dalai lama. Los vestigios de su imperio siguieron siendo gobernados por sus descendientes durante siete siglos. Como mogoles, algunos de ellos reinaron en la India hasta 1857, cuando los británicos expulsaron al emperador Bahadur Shah II y cortaron la cabeza a dos de sus hijos y a su nieto. El último gobernante descendiente de Genghis Khan, Alim Khan, emir de Bujará, siguió en el poder en Uzbekistán hasta que fue depuesto en 1920 a raíz de la revolución socialista soviética.
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