Algunas veces hay equidistancia, que se prolonga en el tiempo, entre un poco de temor y algo de riesgo para llegar a alguien, y no sucede, y no se reduce la distancia a cero.
Tal vez nos miramos bajo la ola amarilla del verano o tal vez nos soñamos mutuamente desde el fondo de nuestras sonrisas transparentes, o tal vez, no lo sé, ella ya no me recuerda.
En verdad, hay sentimientos que es mejor que se queden en lo platónico; y es mejor recordarlos así, irreales, inacabados, porque eso es lo que los hace perfectos.
Gabriel García Márquez