Si nuestra vocación fuera el desierto allí nos encontraríamos. Entre tus montañas (las montañas del hombre) y con algo de sal, al parecer, podríamos vernos en la lectura y la mar. ¿Cómo honrar? Qué preciosidad de foto, puedo fácilmente perderme en ella, aunque me cueste regresar.
La manzana me llamó, lloró, olvidó, no cambió.
La fresa me besó, me abrazó, me sintió, no eligió.
El queso volvió, preguntó, se acercó, me miró.
el amor