
He leído la entrevista de Hausmann a la izquierda española, donde se menciona que de Trump no facilitar la transición a la democracia, ellos (?) se opondrían a su estrategia. No sé quiénes son “ellos”. Dedico esta mini cavilación a su desglose, no porque crea que lo merece, la entrevista tiene claramente marcado un puerto de llegada desde su inicio, sino porque me parece peligrosísimo que tales proposiciones las diga él, y que las diga justo ahora. Se trata de un interlocutor respetado y de peso. No sólo por el cargo actual, sino porque fue ministro de una época que todos recordamos como importante en ese país hoy desértico y esquelético. Ministro cuando la palabra tenía contenido semántico. Ese gobierno dónde él estaba, por cierto, cayó por desconocer o malinterpretar la variable política, la "escritura en la pared" para citar el Tanakh, y terminó, así pensamos muchos y la historia lo recuerda, víctima de un golpe palaciego ejecutado por rémoras del partido AD. El análisis de Hausmann en la entrevista mezcla medias verdades con sentimientos propios. Emerge incontenible su encono (¿irreconciliable?) con la actual administración en EEUU, única por cierto que, bajo criterio de cualquier moral (y aquí podría extenderme largo), puso vidas propias en riesgo para remover nuestra situación. Eso hay que repetirlo siempre. Nadie, nadie, de esos gobiernos/países/templos respetuosos de la moral convencional, del Derecho Internacional, y toda la entelequia de instituciones que justifica su existencia defendiendo sus presupuestos, nadie -repito- movió un dedo por Vzla. La oposición lo sabe: más allá de café/té y galletitas, de algún comunicado, nada pasó. La tragedia seguía -sigue- como cuenta gotas en silencio. Todo por cierto, aunque parezca que fue hace mucho, no llega a las tres semanas. ¿Falta mucho? Si, falta mucho. Muchísimo. ¿Es Trump el sujeto idóneo? Quizás no, no lo sabemos. Pero la alineación de actores en un Dpto de Estado como ahora, da esperanzas. Esto no es la dupla de batequebraos gonzalez/blinken humillados por la realidad una y otra vez. Ahora toda la columna vertebral de cargos, del ministro para abajo hasta la encargada que acaban de asignar para Caracas, habla español. Toda conoce nuestra cultura. Todos saben quién es Tío Conejo, y la miseria de nuestra proverbial viveza criolla. Convengamos aunque sea retóricamente, que una desgracia de más de cinco lustros no se desmonta en un mes. ¿Qué pasa con los cambios bien pensados cuando no tienen base política? Lo que les pasó en el gran viraje: que no vieron el caballo de troya que la izquierda les preparaba, aliada con actores circunstanciales, para no dejar luego títere con cabeza. Y quien ha estudiado procesos sabe, Hausmann sabe, que interrumpir una transición política para poner o quitar elementos, guiados -en el mejor caso- por algún tipo de idealismo, corre el riesgo de colapsar cualquier logro. Hablar de la constitución del 99 y pretender obligar a una fuerza de ocupación a cumplirla, en menos de un mes, es un dislate educado y calculado. ¿Estamos en capacidad de convocar a elecciones en menos de un 30 días? ¿Con qué? ¿Con quiénes? ¿Con este cne? ¿Con esta asamblea? ¿Con estos jueces? Si quienes colocaron las minas no son los mismos que las vengan a desmontar, bajo supervisión,estaremos cerca del colapso, pretendiendo jugar además, con las reglas amañadas fraguadas en el pasado. También se podría decir que ese mismo documento constitucional del 99 tiene pies de barro, pero eso es otra discusión. En los casos que algunos hemos citado para ejemplificar: Japón y Alemania, no Panamá, pues no cuadra con las variables salvo por estar en Hispanoamérica, sabemos que sancionar una constitución fue el proceso culminante de la ocupación/transición y desmalezamiento del entorno. Sabemos que el destartalamiento fue tal en estos ejemplos, que desmontar el sistema y poner bases operativas tomó lustros. ¿Es disparatado comparar la estructura política del nacionalismo japonés y la factura del estado del nacionalsocialismo con nuestra zona tórrida? Puede ser: pero si sirve de algo para ilustrar nuestro pensar, digamos cuando menos que estamos ante las ruinas políticas de instituciones hechas a mano por el castrismo. Por sujetos que supieron poner en jaque y burlarse de más de 10 administraciones de EEUU. Vzla actual es el resultado de aquel “con mi revolución y tu petróleo…” que narra la anécdota de Castro y Betancourt. Más que ruinas, en realidad, en Vzla ahora estamos -insisto- ante un campo minado, cargado además, con distintos tipos de minas, traídas teórica y prácticamente, de varias naciones. Porque algo de la academia conozco, no creo que Hausmann lea esto. Otras ocupaciones tendrá de seguro. Pero declaraciones así, ante un medio como el país donde se cuentan los torpedos sus objetivos, y nada es casualidad, donde botan sin vergüenza a quienes no comulgan con la sala de redacción, eso hace daño a todos. Lo de Vzla no debe subestimarse: la oposición no tiene estructura. Eso ha quedado claro. Mucha de ella está en la diápora, la otra, seceramente encarcelada y perseguida. Pero incluso peor: el interinato dejó pruebas de la profunda corrupción de lo que mucha “oposición” es capaz. Esa avidez está intacta ,y buscando una nueva veta dorada para manifestarse. Por esto, porque no hay todavía actores confiables ni claros desde la perspectiva las fuerzas de ocupación, es que todo irá más lento. Ya lo dijo el poeta Cadenas: los humanos no sólo tenemos ojos sino puntos de vista. Y bajo el punto de vista del personalismo trumpista, los pasados engaños, hechos por gente "de este lado", pesan toneladas ahora. No es ideal lo que tenemos pero cuando menos, es una -quizás la única- salida de este espantoso laberinto que tanto nos ha costado y nos puede seguir costando. Un laberinto que si no asombra y aterra a más personas en el mundo, es porque los vzolanos carecemos del talento histriónico de otras naciones para dar lástima, y porque hemos enfrentado a un Golem gigantesco, ensamblado con los intereses de casi todos los totalitarismos y autoritarismos del mundo quienes se han servido de nuestro recurso y territorio. Diré para cerrar, dos cosas: una es que, con su influencia y poder, Hausmann tiene la capacidad de promover discusiones/foros/conferencias abiertas sobre el tema. Estamos de moda, es innegable. Pero no con los mismos de siempre, respirando todos en una bolsa y dándose unos a otros la razón. Sino llamando a quien piensa distinto, sea para desnudarle las sinrazones o, quizás, entender los argumentos. La otra es que, bien mirado, el desmontaje del petróleo casi regalado a China nos pone en una interesante disyuntiva geopolítica: habrá que re-negociar llos términos de esos empréstitos y EEUU probablemente esté presente. Esto cambia las cosas radicalmente. Podría, de paso, eludirse la famosa Trampa de Tucídides y evitarse de modo circunflejo, la invasión que China prometió a Taiwan el año entrante Prefiero ser optimista y equivocarme esta vez, que cantar la muerte posible de algo que por ahora nos supera.

















