Oliver descubrió los stickers y ya no hay lugar donde no deje un par. Los pega en cualquier superficie que encuentre (incluyéndome) y parece divertirse demasiado haciéndolo. He creado un pequeño monstruo de stickers.
No bromeo cuando digo que siento que la mitad de las personas ven en mí a un papá. No sé si les transmito ese lado paterno o qué, pero es raro, porque incluso me veo en la necesidad de querer cuidarlos.