Alfonso Xavier Harb Viteri@pochoharbEC
Ha culminado el toque de queda. Se informa sobre importante cantidad de detenidos, decomiso de combustibles, incautación de drogas y ataques a minería ilegal. Hemos estado pidiendo que el Estado combata a la delincuencia organizada, pues bueno, lo está haciendo. El otro camino es no hacer nada. El respaldo a nuestra fuerza pública en el ejercicio de su trabajo. Son decenas de miles de integrantes de los GDO que es imposible desarticularlos en pocos meses. Ni siquiera la lógica aritmética lo permite. Capturando 200 o 300 delincuentes diarios, cosa que en la realidad no es posible y que además la justicia no los afloje, cosa que tampoco es posible, se tomaría muchos años. Pero lo importante es que el Estado está enfrentando la situación. Pero como decía en la radio el viernes, si la delincuencia venía ganando con goleada y en estos esfuerzos del Estado comenzamos a meterles goles, pero la narrativa de todos es seguir comentando los goles de los delincuentes (robos, extorsiones, crímenes) y además criticar o ignorar los goles de la fuerza pública (capturas, incautaciones, decomisos, bombardeos de caletas, minas ilegales, etc) entonces la percepción es que el mal sigue goleando al bien.
Cómo cambió el país en 45 años! En el 81 y 95 la gente se unió ante ataques de los peruanos, el respaldo fue masivo, no a Roldós ni a Sixto, si no al país. Ahora, la odiosidad y división es tan fuerte, que núcleos sociales parecieran disfrutar con la situación violenta que vive el país. También el tema va por lo tecnológico. En el 81 y 95 también habían mediocres, envenenados por sus frustraciones de ser don nadies que estaban absolutamente invisibilizados, entonces no hacían daño pues no eran escuchados ni si quiera en las tiendas de los barrios. Ahora con las redes sociales escriben sus estupideces y como son muchos, entre ellos se amplifican y de alguna manera se hacen leer. Pero al final de cuentas siguen siendo una minoría. Nuestro respaldo a la fuerza pública y que sigan velando por la seguridad hasta algún día recuperarla.