Beto Valdez@betovaldez
El misterioso play boy del streaming
Hay quejas crecientes entre los vecinos del lujoso edificio Coronado y de la zona de Barrio Parque (Palermo Chico), uno de los barrios más exclusivos y tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires, por el estilo de vida ostentoso de Augusto Marini, el joven empresario de 31 años dueño de los canales de streaming Blender y Carajo.
Según residentes de la zona, Marini habría adquirido recientemente el histórico Palacio Obarrio (un petit hôtel o palacete construido a principios del siglo XX) junto con el terreno lindero. Fusionó ambos lotes, demolió la casa existente en el segundo terreno y ya avanza con obras de puesta en valor para crear una gran residencia privada con amplio jardín.
Algunos vecinos incluso reportan que logró que las imágenes de sus propiedades fueran retiradas de Google Maps.
En el barrio comentan que Marini suele desplazarse en Ferraris, Lamborghinis y otros vehículos de alta gama, siempre acompañado de custodia, lo que genera malestar entre los habitantes tradicionales del lugar, acostumbrados a un perfil bajo y discreto.
Marini creció apadrinado por Facundo Moyano, a quien conoció en salidas nocturnas donde ambos se fotografiaban con modelos en los boliches más top de la Ciudad de Buenos Aires. Esa relación de los primeros años lo habría ayudado a insertarse en círculos de poder y negocios también junto a Ramiro Rovira, hijo del jefe político misionero.
El principal cuestionamiento que circula en la zona es el origen de su fortuna. “Nadie sabe de dónde proviene tanto dinero”, señalan los vecinos, ya que sus dos principales canales de streaming -especialmente Blender- ñoperan con números en rojo o pérdidas importantes, según las percepciones y rumores del sector.
Esto contrasta fuertemente con su tren de vida de lujo, que incluye propiedades de alto valor, autos deportivos de elite y fiestas privadas que, según versiones, ya generaban quejas en Punta del Este.
Los vecinos temen que la llegada de este “nuevo rico” de la era del streaming modifique el carácter tranquilo y reservado del barrio, con posibles ruidos, movimientos y fiestas electrónicas nocturnas similares a las que se le atribuyen en sus propiedades anteriores.
Este malestar refleja la tensión clásica entre los residentes históricos de Barrio Parque y el arribo de un perfil más mediático y ostentoso ligado al mundo de los negocios digitales y la grieta política.