El gato, que llevaba un tiempo recibiendo tratamiento en la clínica veterinaria, fue recibido así por sus amigos perros cuando se recuperó y regresó a casa.
Bajo la lluvia, permanecía atado, esperando que alguien se fijara en él.
Hasta que un policía de buen corazón se detuvo, se acercó y, al mirarlo, le hizo una promesa.
Desde ese momento, ese perrito nunca volvería a estar solo. 🐾