🔴 Desde el sur del continente, desde Chile, quiero explicar lo que está pasando con nuestros hermanos mexicanos y la ultraderechista Isabel Díaz Ayuso (Partido Popular).
La presidenta de Madrid viajó a México a reivindicar la conquista de Hernán Cortés. Sí, leyó bien: cruzó el Atlántico para ir al país conquistado a defender al conquistador.
Y por si faltaba algo, escribió “Méjico” con j.
No es un detalle inocente ni un simple “ups”. En ciertos sectores de la derecha española, escribir “Méjico” es también una forma de negar la identidad que México eligió después de independizarse del imperio que lo explotó durante siglos.
México decidió escribirse con X. Con la X de sus raíces indígenas, de su historia previa a la conquista, de una identidad propia que no necesita permiso ni validación desde Europa.
Y México respondió como responden los pueblos que tienen memoria: con dignidad, humor y bastante más paciencia de la que muchos tendríamos.
Porque esto nunca fue solo un debate ortográfico. Es el mismo debate que atraviesa América Latina hace siglos: entre quienes creen que nuestra historia empezó cuando llegó Europa —y que hoy además debe pedir autorización en Washington— y quienes sabemos que nuestros pueblos existían mucho antes de los virreinatos, las banderas imperiales y los manuales de superioridad moral.
México se escribe con X. Y América Latina, aunque a algunos les moleste, se sigue escribiendo con memoria y resistencia.