Santiago Calvo@SantiCalvo_Eco
Lo primero: no es "bloqueo", es embargo. La terminología importa, y usarla mal ya dice algo sobre el análisis que viene después.
El embargo estadounidense a Cuba nació en 1960 como respuesta a las expropiaciones masivas de propiedades de ciudadanos americanos tras la revolución castrista. Kennedy lo formalizó en 1962. Tiene dimensión extraterritorial desde 1992 (Ley Torricelli) y se endureció en 1996 con la Ley Helms-Burton. Es una medida unilateral de EEUU, criticable en muchos aspectos, pero llamarla "bloqueo" cuando Cuba comercia libremente con España, China, Alemania, Brasil, México o Canadá es, simplemente, inexacto. De hecho, según datos del Observatorio de Complejidad Económica del MIT, España es el primer socio comercial de Cuba en importaciones (23% del total) y el segundo en exportaciones (13%). Alguien debería explicar cómo funciona ese "bloqueo".
Ahora los datos que el relato oficial prefiere ignorar.
En 1958, antes de la revolución, Cuba tenía el tercer PIB per cápita más alto de América Latina, por detrás solo de Venezuela y Uruguay. Duplicaba al de España. Igualaba al de Italia. La economía dominicana era entonces tres o cuatro veces más pequeña que la cubana.
¿Y hoy? Según el Anuario Estadístico 2025 de la CEPAL, Cuba es la economía con menor PIB per cápita de toda América Latina y el Caribe: 1.083 dólares anuales por habitante, frente a una media regional de 10.212 dólares. Una brecha del 90%. República Dominicana, sin ningún embargo, alcanza los 10.867 dólares. Costa Rica, 18.867. Cuba está incluso por debajo de Haití, históricamente el país más pobre del hemisferio. Y mientras el resto de América Latina creció un 4,7% en 2024-2025, Cuba acumuló su segundo año consecutivo de contracción.
¿El embargo explica todo esto? La pregunta relevante es por qué República Dominicana, Jamaica, Costa Rica o Panamá, países sin acceso privilegiado a ningún mercado especial y con economías de partida mucho peores que la cubana, han multiplicado su renta per cápita mientras Cuba retrocede. Si el embargo fuera la variable explicativa fundamental, necesitaríamos una teoría que explique por qué solo destruye la economía de Cuba y no la de ninguno de sus vecinos caribeños.
La respuesta es que Cuba ha sido una economía dependiente de forma crónica de regímenes que la subvencionaban a cambio de subordinación política: primero la URSS, que llegó a representar el 35% del PIB cubano en subsidios y el 80% de su comercio exterior; luego Venezuela con el petróleo de Chávez y Maduro. Cuando esos subsidios se cortaron, la economía colapsó. No porque llegara el embargo, sino porque sin el sostén externo el modelo no genera riqueza por sí solo. Sesenta años de economía centralizada, sin propiedad privada real, sin mercado, sin incentivos, tienen consecuencias. Los datos de la CEPAL las certifican.
Y luego está lo que muchos prefieren no mencionar: Cuba no es solo un fracaso económico. Es una dictadura. Sin elecciones libres, sin pluralismo político, sin libertad de prensa, sin derecho de reunión, sin posibilidad de salir del país libremente hasta hace relativamente poco. Freedom House la clasifica sistemáticamente como "no libre", con una de las puntuaciones más bajas del mundo en derechos políticos y libertades civiles. Los mismos que denuncian con razón retrocesos democráticos en otros países del mundo miran hacia otro lado cuando se trata de Cuba. Esa coherencia selectiva también es un dato.
Volviendo al paper: si el modelo econométrico tiene sesgo, la respuesta científica es construir uno mejor, con mejores datos y mejor identificación. Eso es lo que hace la ciencia. Lo que no hace la ciencia es concluir primero y torturar los datos después para llegar a donde uno quería llegar. Eso tiene otro nombre.