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Felipe Pérez Hernández
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Felipe Pérez Hernández
@gentle_21
No me acuerdo de nada
Katılım Aralık 2011
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“Votaré por quien realmente más se acerque a una posición de centro izquierda”: Rodrigo Uprimny 🔗👇 trib.al/TMxXxHF
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Aquí está mu columna sobre El Tigre que los Abelardistas no quieren oír. Ayúdenme a moverla en las redes, ahora que recupere mi canal luego de que me hakearon. youtu.be/bvfbd64kDlc?si…

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DENUNCIA. Por tercera vez ha sido suspendida la cuenta del periodista @JulianFMartinez en @TwitterLatAm, esta vez por 40 días. Le dicen que violó una norma pero no especifican cuál.
Julián es de @lanuevaprensaco, cuya página también está siendo atacada.
Por favor retuitear.
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#ATERRADOR 🚨 Pánico a bordo de un bus de @TransMilenio 🚨 La delincuencia se toma un articulado en la troncal Caracas. Varios habitantes de calle abordaron el vehículo en la estación Calle 34 y, a la altura de la Calle 22, intentaron robar a una joven que terminó lesionada con puñ@l.
Los sujetos forzaron las puertas mientras el bus se encontraba en movimiento e intentaron robarle el celular a la joven que resultó gravemente her¡da con un arma blanca en medio de un v¡olento forcejeo. En ese momento el pánico y el desespero se apoderó de los otros pasajeros.
Ante el ataque, el conductor detuvo el vehículo en zona crítica del centro, lo que provocó que decenas de personas en condición de calle rodearan el bus e intentaran ingresar a la fuerza. Los pasajeros vivieron aterradores momentos, atrapados e indefensos, mientras le suplicaban al chofer que arrancara.
La angustiante situación, que parecía sacada de una película de terror, solo se controló cuando patrullas de la Policía llegaron al lugar para intervenir. Este episodio deja en evidencia la crítica situación de inseguridad en el sistema de transporte. Usuarios denuncian sentirse completamente desprotegidos.
📹 [ tiktok.com/ZSxrvKTEP ]
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@ernestosamperp @PartidoLiberal Doctor Samper, seguro que las verdaderas bases del partido liberal son progresistan y no van a traicionar sus principios. Gracias por su apoyo y participación en este momento crucial de la historia de Colombia.
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Mientras el expresidente Gaviria le entregaba ayer el @PartidoLiberal, o lo que queda de él, a las fuerzas conservadoras que defienden la guerra y el modelo neoliberal, yo asistí a la inauguración de una sede liberal en Bogotá repleta de jóvenes, indígenas, pensionados, sindicatos y líderes sociales que avanzamos en la defensa de la propuesta de paz y de un modelo solidario de desarrollo que defiende @IvanCepedaCast.



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Seguro que Sandrá no nos defraudará en el senado. Saludo respetuoso a su señora madre.
Sandra Chindoy@sandra_chindoy
✊🏽 Soy hija de una mujer a la que no le dieron rosas, pero no le importaba, le importaba más que mis seis hermanos y yo tuviéramos un plato de comida. A mi mamá Inés y a esas millones de madres guerreras, MIL GRACIAS POR EXISTIR. ❤️
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𝐋𝐚 𝐥𝐞𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐝𝐞𝐦𝐨𝐜𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐢𝐳𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐝𝐚 𝐜𝐨𝐥𝐨𝐦𝐛𝐢𝐚𝐧𝐚
Muchos críticos tienen razón: Gustavo Petro ha cometido errores. Empezando por su falta de cuidado con la palabra e impulsividad. También, podría afirmarse, se ha rodeado de un equipo más leal que meritorio en el que hubo casos de corrupción. No obstante, difícilmente podría sostenerse que Petro haya sido el dictador que nos vendió la Derecha en la elección de 2022. Nadie puede decir que Petro mandó perseguir, torturar, perfilar o eliminar a sus opositores. No existieron los “falsos positivos” en su Gobierno. No intentó cerrar el Congreso ni las altas Cortes, ni atacó (más allá de algunas frases desafortunadas) a la prensa colombiana. Incluso, la muerte del precandidato presidencial Miguel Uribe fue muy dolorosa para Petro, pues jamás pensó que en su mandato pudiera ocurrir un magnicidio.
Gustavo Petro ha cometido errores, pero pocos podrán negar que es un hombre bueno, honesto, desapegado y realmente sensibilizado por las angustias de la gente de abajo, de los nadies, de los excluidos. Petro es un hombre brillante, lector incansable, conversador irrefrenable y sobre todo, un ser humano de buena fe. Petro representa lo más elevado de la Izquierda: el respeto a la vida (incluyendo la no-humana), la defensa de los derechos humanos, la búsqueda de justicia social y la construcción de igualdad de oportunidades para todas y todos. En síntesis una apuesta por el amor frente al miedo y el odio.
Incluso, la crítica más repetida sobre el tema de seguridad y la Paz Total, se funda en una apuesta de la bondad de Petro, en su respeto supremo por la vida y su anhelo de encontrar los caminos de concordia y armonía. Petro tendió generosamente la mano a muchos grupos ilegales que le respondieron con más violencia. Petro, basado en su respeto por los derechos humanos, decidió en sus primeros años detener los bombardeos para proteger a niños reclutados y posibles secuestrados en los campamentos. Lamentablemente, al final, no se pudo sostener esta decisión ética por razones superiores de seguridad para la población colombiana. Pero este ha sido un fracaso colectivo, no sólo del gobierno.
Más allá de sus errores, Petro ha mostrado una sensibilidad social poco frecuente en la tradición presidencial colombiana. Petro, como tantos colombianos en el mundo es inteligente, creativo, recursivo y sí, apasionado, excesivo, “carretudo” muchas veces. Pero es un hombre noble, honesto, sensible y decente. Sí, es un hombre bueno, como lo son también sus principales compañeras y compañeros de camino, como Gustavo Bolívar, Francia Márquez, María José Pizarro, Carolina Corcho, Carlos Carrillo, Camilo Romero, Wilson Arias, Aída Avella, Mafe Carrascal, Isabel Zuleta, Alfredo Mondragón, Heráclito Landinez, Alberto Benavides, Clara López, Alexander López, Gloría Flórez, Irene Vélez, Alejandro Toro y un largo etcétera, que incluye por supuesto, a Iván Cepeda y Aida Quilcué.
Si Petro abrió el camino para la izquierda democrática en Colombia pueda gobernar, Iván Cepeda representa la bella posibilidad de consolidar esa experiencia desde un liderazgo más prudente, sereno e institucional.
Ahora llega el turno de otro fuera de serie: Iván Cepeda, un hombre adulto en todo el sentido de la palabra: maduro, sereno, prudente. Formado en Filosofía y Derechos Humanos. Una persona buena, sabia y sensible, con la altura de estadista que requiere este complejo país. Después de Petro, el mayor exponente de la izquierda colombiana y quien está planteando una verdadera "re-evolución ética". Cepeda es un hombre bueno, a pesar de los ataques que lo relacionan con radicalismos, es un demócrata, que respetará las instituciones y la Constitución Política de 1991, que claro, puede ampliarse en clave de justicia social, pero eso lo decidirá más adelante el pueblo.
Tanto Petro como Cepeda le han dado una lección de democracia al pueblo colombiano: han respetado las libertades básicas, no han abusado de su poder y siempre han colocado por encima de todo la vida y los derechos humanos. Cepeda y Petro son la imitación de un maestro antiguo de ética que hace más de dos mil años nos pidió amar a los enemigos, socorrer a los pobres y construir justicia y hermandad.
No me cabe duda, Cepeda, desde su apuesta ética y socialdemócrata, puede hacer un mejor gobierno que el de Petro, porque tendrá la oportunidad de corregir errores y su sabiduría le permitirá tomar las decisiones más acertadas para el bienestar del pueblo colombiano. La decisión queda en manos de las y los colombianos.
Carlos A. Duque, Ph.D., profesor universitario.

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No todos los Valencia son malos
Por Julio César Londoño
No todos son malos, también hay pésimos, como Ignacio Muñoz Córdoba, el tatarabuelo materno de la candidata Paloma Susana Valencia Laserna. Suegro del poeta Valencia y descendiente de encomenderos, Ignacio Muñoz Córdoba tenía una gran hacienda, extensión que multiplicó diez veces limpiando montañas baldías con el trabajo de centenares de esclavos indios. Luego limpió sus tierras de indios arrojándoles jaurías de mastines amaestrados.
Un movimiento indígena «sedicioso» (1914 – 1918) fue reprimido violentamente en el Cauca por una liga de liberales y conservadores liderados por Ignacio Muñoz y el poeta Valencia. El poeta hizo capturar al líder indígena Quintín Lame, lo arrastró encadenado por la Calle del Puente del Humilladero y luego lo encerró, lo escupió y lo golpeó. Lo llamaba «asno montés». (El Espectador, julio 12 de 1924).
Aunque la idea de levantar muros contra los indígenas sea una genialidad moderna, las raíces del asunto son viejas y tenebrosas.
Otro Valencia pésimo fue el abuelo de la bella candidata, Guillermo León Valencia, presidente de Colombia (1962-1966), un señor dipsómano, zurumbático y muy distinguido. Tiene un lugar propio en la historia del país desde 1964, cuando bombardeó Marquetalia para «sembrar la paz» y, de paso, sofocar una protesta de campesinos que pedían un puente, veinte gallinas y dos marranos. De esa matazón nacieron las FARC, una de las guerrillas más fuertes militarmente del mundo y también una de las más torpes en lo político.
La ineptitud de las élites caucanas no se queda atrás; su inepcia es tan rancia como sus blasones y abolengos. La prueba está en que el Cauca es uno de los departamentos más atrasados de Colombia a pesar de que ha sido la cuna de 17 presidentes, «diez de los cuales nacieron en el mismo barrio y siete en la misma cuadra», precisa el exministro Aurelio Iragorri Valencia, primo de Paloma, miembro de su comité político… y vecino de la célebre cuadra, por supuesto.
Cuando se viaja por tierra, pasar de Nariño al Cauca es una experiencia traumática: dejamos atrás los laboriosos minifundios, ese «país donde el verde es de todos los colores», entramos a las yermas tierras de los patricios caucanos y nos sorprenden los mendigos tirados en las bermas de la carretera, los enormes latifundios enmontados o, en el mejor de los casos, las decenas de miles de hectáreas del monocultivo de la caña de azúcar.
Contra todo pronóstico, también hay Valencias buenos. El más destacado fue Álvaro Pío Valencia (1911-1998), tío-abuelo de Paloma, marxista, humanista y más anticlerical que Vargas Vila. Asumió la rectoría de una pequeña universidad, la Santiago de Cali, y la convirtió en una gran universidad popular. «Le tiró línea» política a un joven vecino suyo, Manuel Cepeda Vargas, el padre de Iván Cepeda.
Un día, Álvaro Pío Valencia decidió regalarles todas sus tierras a los campesinos. Los Valencia trataron de evitarlo pero fracasaron. «No regalé nada –me dijo un día–, solo les devolví sus tierras a los dueños originarios».
El otro «Valencia» bueno es Mario Laserna Pinzón, abuelo materno de Paloma, filósofo, humanista, amigo de Albert Einstein, fundador de la Universidad de los Andes, asesor de la Asamblea Constituyente y, vueltas de la vida, senador de la República con el aval de la Alianza Democrática M-19.
Corría el año de 1991. Qué tiempos aquellos, el país se desangraba como hoy, como siempre, pero a veces los líderes tenían raptos de lucidez y decidían que una constituyente exprés podía desempantanar las eternas discusiones del Congreso. Un día caían asesinados cuatro candidatos presidenciales y, al día siguiente, los guerrilleros, los liberales, los conservadores, los estudiantes y una poeta se sentaban y trazaban en 149 días una excelente constitución.
En suma, la vida y la campaña de Paloma es un compendio de historia y paradojas: empieza con las tensiones entre indios y mestizos en ese tránsito de la Colonia a la República, del encomendero al hacendado, encarnados a finales del siglo XIX en su tatarabuelo Ignacio Muñoz y su bisabuelo el poeta Valencia; hoy, ella se enfrenta al hijo de Manuel Cepeda Vargas, pupilo de marxismo de su tío-abuelo Pío Valencia; Iván Cepeda es el continuismo de un exguerrillero del M-19, el partido que avaló la curul de su abuelo paterno, Mario Laserna. Las fórmulas vicepresidenciales de ambos son «descastados»: Aída Quilcué, descastada por ser indígena, y Juan Daniel Oviedo, un «no-heterosexual», para usar la etiqueta melindrosa (casi digo maricona) de Álvaro Uribe.
Paloma Valencia puede ser la primera mujer en llegar a la presidencia… aunque llegaría encaramada en los hombros del gran protomacho, su mentor político, sosteniendo que el feminismo actual es un engendro de izquierda y otros prejuicios tan absurdos que parecen incubados en la Popayán del siglo XIX.
En las entrevistas, Paloma pasa apuros para demostrar que es una buena chica de centro, no agravar su relación con los indígenas ni con la comunidad LGBTIQ+ y mostrarse partidaria de las reformas sociales que torpedeó rabiosamente durante los últimos cuatro años.
Repite, imitando servilmente a su mentor, que Iván Cepeda fue el asesino del joven senador Miguel Uribe Turbay, y se enfurece cuando el padre del senador, Miguel Uribe Londoño, le recuerda que ella dijo que Miguel Uribe Turbay tenía «comportamientos mafiosos».
Yo recuerdo una frase suya en la noche del 7 de agosto de 2018. En la tarde, Iván Duque había pronunciado un discurso casi conciliador, tono que cayó muy mal en el ala radical del Centro Democrático, en Paloma, María Fernanda Cabal, Paola Holguín, Carlos Felipe Mejía, Fernando Londoño y otros miembros de Los Trizas, heridos en lo más hondo por Los Acuerdos de La Habana. Fue por eso que Paloma dijo en la fiesta de esa noche, muerta de la risa: «Una cosa será el gobierno de Duque y otra será el Centro Democrático».
La derecha de Uribe y Paloma, tan «moderada» como la de Abelardo, ha demostrado a lo largo del siglo su capacidad para sabotear la paz y las iniciativas sociales y atizar la guerra. Tiemblo al pensar en la manera como ella y su mentor manejarían este país.
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@Vincentt1987 @elizafa2104 Simplemente esos de Burger King son unos hijos de puta.
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¿Quién se creen que son?
Hace un momento, en una sucursal de Burger King, pedí comida desde la máquina para una madre y su hija que no tenían recursos. Les entregué el recibo.
Después de pagar mi propio pedido, nos pusimos juntos en la fila. Prepararon mi bandeja, pero no la de la familia. Cuando pregunté por qué, me dijeron: “Ellas no pueden comer en el restaurante, podemos prepararlo para llevar”.
Ante este escándalo, llamé al encargado. Le pregunté por qué, si yo podía comer allí, esa familia no. Me respondió en voz alta: “Tenemos reglas, no podemos dejar entrar a cualquiera”.
Cuando otros clientes también reaccionaron, finalmente sirvieron a la familia. Cuando dije que haría pública la situación, el encargado quiso hablar conmigo, pero sin pedir disculpas ni una sola vez, siguió defendiendo su postura.
Tomé los datos de la familia, que nunca antes había ido a ese local ni había causado problemas, y que solo fue tratada así por ser pobre. Me quedé en el restaurante hasta que terminaron de comer.
Dejo a su juicio esta mentalidad tan despreciable, capaz de decirle a una niña pequeña: “Tú no puedes sentarte aquí a comer”.

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@MaiteAponte001 @JavierAdaime @JMalaparte Pensemos en la transparencia e integridad necesarias Maité
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@gentle_21 @JavierAdaime @JMalaparte El problema sería tener que darle alguna entidad o contratos a la señora, porque de eso se trata todo esto.
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Vieja hdpta.. sale a hacer “ruido” con el centro y cómo alcalde le hizo todas las obras a la derecha.
Cínica sinvergüenza embaucadora y mentirosa.
Claudia López Hernández@ClaudiaLopez
La fuerza la logramos organizándonos y amplificándonos entre nosotros. Que el centro se sienta, ¿Cómo? Sigue a los de centro, que te sigan los de centro, ¡Sígueme y te sigo! 📲😎
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