DadBodBert retweetledi

Mi esposo y yo llevábamos 12 años juntos.
Yo tengo 40. Él 42. Tenemos dos hijos.
Nunca me fue infiel.
Nunca me levantó la voz.
Nunca faltó nada en casa.
Yo creía que eso era amor.
Hace cuatro meses me dijo que se iba.
—Estoy cansado —dijo.
No gritó.
No discutió.
No culpó a nadie.
Solo agregó:
—Siento que no importo.
Me dolió.
¿No importaba?
Yo hacía todo por esta familia.
Cuidaba a los niños.
Mantenía la casa en orden.
—¿Entonces qué faltó? —le pregunté.
No dudó.
—Que me necesitaras.
Guardé silencio.
Esa noche repasé los últimos años.
No hubo traiciones.
No hubo escándalos.
Solo rutina.
Días iguales.
Besos automáticos.
Conversaciones vacías.
Nunca fue un drama.
Fue distancia acumulada.
Se fue hace un mes.
Hoy lo vi recoger a los niños.
Se veía liviano.
En paz.
Y entendí algo que nadie te enseña:
No basta con cumplir.
El amor también necesita sentirse vivo.
Y cuando deja de sentirse, empieza a morir en silencio.
Español



























