Dejemos de romantizar el trabajar en una silla incómoda solo por la estética, hay algunos objetos que tienen que pensarse desde el lado del beneficio físico.
Pocas cosas me gustan menos que la luz fría, cada vez que entro a un lugar que la tiene siento que estoy en la guardia de un hospital. Todo necesita una lámpara cálida.
Tras detectar una tendencia global en un viaje, los Gismondi transformaron un gadget desconocido en una categoría de consumo local. La firma ya factura US$ 3 millones, opera en tres países y apunta a conquistar el segmento corporativo.