

jayni jiménez
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@jjchay
médico cirujano; creo en vivir y dejar vivir y en tratar como quiero que me traten



Al @FCBarcelona no le gusta que denuncien la corrupción y por eso, ha amenazado a esta página, como haría cualquier mafioso. @Neiraelvikingo No se os ocurra entrar en negreiragate.com 😂

El club cliente de Negreira está tratando de amedrentar a @Neiraelvikingo para que desista, en compañía de otros amantes de la decencia, de pedir justicia. Ni se os ocurra entrar en negreiragate.com. @JoanLaportaFCB se llevaría un disgustazo. lagalerna.com/nos-quieren-ca…






El Real Madrid vuelve a exponer la enorme farsa de su modelo económico fichando sin límite ni fiscalización alguna. Es un secreto a voces que cuentan con la protección incondicional de un sistema hecho a su medida, el cual mira hacia otro lado mientras revientan el mercado para tapar con billetes sus verdaderas carencias futbolísticas.

Diomandé : “El gol de Mbappé de falta no fue falta y el penalti tampoco fue penalti, pero es el Real Madrid, con ellos siempre es así”. El nuevo fichaje del Madrid jajajajajajaja. A ver qué dice ahora de ellos 😅😅😅




Pues eso. Cada uno a ser feliz con lo suyo. Pero pasarán 30 años y se seguirá hablando antes del Barça de Pep q de las 6 del Madrid. Como se hablará siempre de Holanda 74 antes Alemania. En cuanto a trascendencia, sin comparación. Ni media de las 5 por las 15. 😉😊


@RMadridDatos Estoy deseando sea el 1/09/26 y hasta la fecha que turra nos espera 🤦🤦🤦🤦

Hay en «Fuchinho» algo de la nobleza callada de Alice Munro en «The Bear Came Over the Mountain»: esa imperturbable decisión de no enmendar el mundo del otro, sino de habitarlo con ternura. Eleva la mentira piadosa a recurso literario de primer orden: No solo ironía delicada y elipsis afectiva, sino un magistral juego de dobles identidades que convierte al odiado en el amado; un leitmotiv del “lacito” que late como estribillo trágico-cómico; y una inversión de valores digna de la mejor sátira moral. En pocas páginas logra que la afición se revele en su forma más alta —proteger la última felicidad de quien ya no puede defenderse— y que el relato se cierre con la elegancia de una elegía: el abuelo muere arropado por el himno y por la camiseta de un jugador que nunca existió… o que existió siempre. Porque todos somos el abuelo. Queda el anhelo de que Vini se deje crecer el mostacho de madurez que ya entrevimos en Fuchinho: el mismo extremo de la banda izquierda, pero jugando con sentido, para que siga conquistándonos, vista la camiseta que vista. Gracias, @JesusBengoechea —amigo de lecturas, autor de Alada y riente y excelente escritor — por este precioso cuento.







