
“Luisa Ortega Díaz. Diez años como Fiscal General de Venezuela. Diez años siendo el escudo legal del chavismo. Diez años persiguiendo opositores, encarcelando inocentes y declarando públicamente que en Venezuela no existían presos políticos — mientras las cárceles se llenaban de venezolanos cuyo único delito era pensar distinto. Los venezolanos no olvidamos eso. Pero hay más. Mientras intentaba presentarse ante Washington como disidente, el fiscal federal de Miami Michael Berger ya tenía en su poder evidencia que la implicaba en extorsión y sobornos. El empresario Carlos Enrique Urbano Fermín se declaró culpable ante un tribunal federal de Miami de haber pagado un millón de dólares a una alta funcionaria venezolana para evitar investigaciones sobre sus contratos con PDVSA. Ortega Díaz es identificada como esa funcionaria. Berger también tenía evidencia de una cuenta en Suiza de un intermediario suyo desde donde salían pagos relacionados con ella. Y un viaje a París en avión privado — diez días, familia y amigos — con un costo de 350 mil dólares pagado por ese mismo intermediario. Junto a su esposo Germán Ferrer dirigía un cartel de extorsión dentro del Ministerio Público. Fiscales cobrando para archivar casos. Sobornos para cerrar expedientes. La justicia venezolana convertida en una franquicia criminal con tarifa según el caso. Colombia emitió orden de captura. Venezuela tiene dos órdenes de aprehensión y solicitud de extradición. Estados Unidos la investiga. Y ella desde el exilio habla de democracia. Los venezolanos no olvidamos a ninguno de los cómplices de la destrucción de Venezuela. No importa si cambiaron de bando. Las consecuencias no cambian con el disfraz. Queremos verla presa. Como Cilia Flores. Como todos los que creyeron que el poder los blindaba para siempre. La verdad sobre Luisa Ortega Díaz lleva años en expedientes y cortes federales — y ningún exilio la borra.” 🇻🇪 Manuel Chacin #Venezuela




























