#EspañaAtletismo está preparada para la competición más bonita del año ✨
¡Tiempo de #WorldRelays!
🗓️📺 Sábado en directo en @teledeporte de 14:05 a 17:00
🗓️📺 Domingo en directo en TDP de 14:00 a 16:30. A partir de las 16:30 en @rtveplay
Listas de salida 🔗 bit.ly/4dk8nRV#PasiónPorCompetir
Soy un emigrante de Cuba que ha llegado a este gran país con metas y sueños, y le doy gracias a Dios porque este país, mi país España, me abrió sus puertas, me hizo uno más de ellos y me ha dejado defender la bandera española como otro español más. Estoy muy agradecido con mi país España por esta gran oportunidad, pero no me olvido de dónde vengo: por mis venas corre sangre cubana y me da pena ver cómo se sigue destruyendo un país tan hermoso, de cultura y de gente, por un comunismo que, después de 67 años, su único logro es destruir un país entero e hundirlo en la miseria.
Y ahora veo a este señor Pablo Iglesias Turrión en la TV española hablando supuestamente desde Cuba, que allí todo está bien y no hay problemas. Personas como esta promueven el comunismo como una política buena donde socialmente todos somos iguales, y en la vida real eso no s implementa, porque ni él lo aplica para sí mismo. Yo vengo de ahí; sé lo que es vivir en comunismo y tú no tienes ni idea de qué es ver morir a personas de tu entorno, luchar toda su vida y terminarla sin nada, pasando trabajo y precariedad por gente como este señor. Pablo Iglesias está en cuba ahora y lo ponen en la TV española hablando mentiras desde un país que está sin luz, sin comida, sin agua y sin otras necesidades básicas.
Si tanto quieres el comunismo, pues quédate allí, como está el pueblo cubano en las mismas condiciones, a ver si tu discurso será el mismo. Da pena cómo España y algunos individuos de esta sociedad se dejan engañar por personas con la mente retorcida como esta. España: no dejemos que este hermoso país, de cultura admirable y gente maravillosa, se contamine de este tipo de pensamientos comunistas. No lo permitamos.
#soscuba = #patriayvida
Subcampeón del Mundo 🌎🌎🥈🥈
Medalla de plata con Record de España para el 4x400 mixto con David Garcia Zurita.
Enhorabuena a todo el equipo, Markel,Paula,David,Blanca y Gersón. Tambien a sus entrenadores.
Hemos vibrado con vosotros!
🎉🎉🎉🎉🎉
Cto. 🇪🇸 sub23 (Sabadell) BCN
Nos traemos una 🥈 de @estrellasantoyo en 200 m.l. con tan solo 4 carreras en sus piernas, nunca había competido en ST. Mejor imposible 🥳🥳 GRANDEEEE!!!! A darle en el absoluto ST en Valencia 😎
Esta tarde en el meeting de Madrid, @irenecn22 lo ha vuelto a liar. Ha re bajado su propio récord de 🇪🇸 sub20 en una décima, de 8”79 a 8”69
Enhorabuena a Irene y a su guía @juanfra.carrillo por esta gran carrera.
#atletismo#t11#paralimpico
🔊 Ya está aquí: PATRÓN CAFD 2026 @UCAM_CAFD ¡Mañana abrimos INSCRIPCIONES! ✍️ Busca a tu equipo y apúntate ¡¡os esperamos!! 🏅🤾♂️🤸♀️🤾♀️💃🔝¡EL MOVIMIENTO ES VIDA! ❤️
La historia de cómo este excursionista conoció a un cachorro callejero solo en la cima de una montaña te hará sonreír. Lo siguió en cada paso del camino... y cuando llegaron abajo, ya eran familia ❤️
🇲🇦 ⚽️ VERGÜENZA EN MARRUECOS
La CAN 2025 en Marruecos dejó claro que el problema no fue solo un penalti polémico, sino un comportamiento sistemático que degradó el torneo. La organización y la actitud del país anfitrión no parecían guiadas por el espíritu deportivo, sino por la obsesión de ganar a cualquier precio y por la comodidad de sentirse intocable.
Desde el primer día, Marruecos actuó como si la competición le perteneciera. Los estadios, los árbitros y hasta los detalles más pequeños parecían alineados con sus intereses. No se trató de ventaja del local, sino de una manipulación constante del entorno.
El episodio más ridículo fue la obsesión con la toalla del portero rival. En semifinales contra Nigeria, recogepelotas y miembros del entorno marroquí se dedicaron a esconder y retirar repetidamente la toalla del guardameta, obligándolo a salir de su portería para recuperarla. Lejos de ser una anécdota aislada, la escena se repitió en la final contra Senegal: durante el partido, intentaron de nuevo apartar la toalla de Édouard Mendy de los postes, generando forcejeos y obligando a sus compañeros a intervenir. Más que una broma, fue una táctica de distracción tolerada por la organización y celebrada por parte del público, un gesto mezquino que resumió la atmósfera de todo el torneo.
A eso se sumaron maniobras más graves. Marruecos presionó para cambiar al árbitro designado en su partido de cuartos contra Camerún hasta conseguir uno más favorable. La CAF accedió sin explicaciones claras, reforzando la sensación de que las reglas no eran iguales para todos.
En cada ronda surgían polémicas similares. Camerún, Mali y Tanzania reclamaron penaltis evidentes que nunca se señalaron contra Marruecos. Mientras tanto, cualquier contacto dudoso dentro del área marroquí era ignorado. El entrenador Walid Regragui desestimaba las críticas con la excusa de que jugar ante 65.000 aficionados explicaba todo, como si el ruido de las gradas borrara las decisiones arbitrales.
La llegada de Senegal a Rabat fue otro ejemplo de desorden y desprecio. La delegación fue recibida sin protección en una estación abarrotada de hinchas marroquíes, exponiendo a los jugadores a insultos y empujones. Luego les asignaron un hotel inadecuado y los obligaron a entrenar en las mismas instalaciones que utilizaba Marruecos, rompiendo cualquier apariencia de equidad.
En este ambiente, el periodista maliense Mohamed Soumaré, acreditado para cubrir el torneo, fue hallado muerto en su habitación de hotel en Rabat tras haber criticado fuertemente a la organización marroquí. Un hecho que añadió más sombra y malestar al ambiente general de la competición.
Cuando Senegal finalmente estalló en la final y se marchó del campo, no fue un acto de capricho, sino la reacción lógica a un torneo en el que se sintieron hostigados desde el primer día. La CAF y la FIFA prefirieron castigar la protesta en lugar de reconocer que habían permitido un ambiente viciado.
La imagen que dejó Marruecos fue la de un anfitrión que confundió hospitalidad con control y competición con abuso de poder. No fue solo una mala CAN, fue la demostración de cómo un torneo puede convertirse en un espectáculo vergonzoso cuando el organizador actúa como si las reglas no fueran para él. Y, con el Mundial a la vuelta de la esquina junto a España, deja una duda en el aire: si este fue el comportamiento en una Copa de África, cuesta confiar en que Marruecos esté a la altura de una cita mundial.