Luigino Bracci Roa@lubrio
CHAVISMO Y DERECHOS HUMANOS:
En 1999, tras la tragedia de Vargas, comenzaron a haber saqueos y hechos vandálicos en la zona. Se envió a la policía y a los militares, y poco después comenzaron a aparecer denuncias de que se estaba desapareciendo y asesinando a sangre fría a personas, incluyendo gente que no eran delincuentes. Sus familiares denunciaban que la policía entraba a las casas, sacaba a golpes a personas y nunca más volvían a verlas.
Una periodista, Vanessa Davies, entrevistó a familiares de personas que fueron desaparecidas por policías, y publicó en el diario El Nacional la entrevista. El entonces director de la Disip, Jesús Urdaneta Hernández, que era amigo del Presidente Hugo Chávez y compañero de él en la insurrección militar del 4 de Febrero de 1992, defendió a sus policías y emitió amenazas veladas contra la periodista, indicando que ella tenía que ir a la Disip a ser interrogada. Fue desautorizado por el entonces ministro de Defensa y también periodista, José Vicente Rangel, quien dijo públicamente que ella no tenía que ir.
Todo lo contrario, el entonces Presidente Hugo Chávez se comunicó con Vanessa Davies, se fue con ella a Vargas en helicóptero y él en persona habló con los familiares de los desaparecidos, constatando la realidad de la situación.
El entonces comandante del Ejército, Lucas Rincón Romero, dijo que los militares sí aprehendieron a personas y se las entregaron al servicio de inteligencia, y que así consta en actas que él presentó.
El director de la Disip y amigo de Chávez fue destituido. Chávez se refirió al tema años después, diciendo que, aunque ese señor era su amigo, no iba a permitir que una amistad se pusiera por encima de un caso de violación de derechos humanos.
Ese era Hugo Chávez.
Aunque también es cierto que no se hizo justicia, pues no hubo condenados por el caso (el propio TSJ de aquel entonces liberó a algunos investigados), el verdadero chavismo debe comportarse así ante situaciones de derechos humanos: Investigar no importa quién caiga, y no permitir que amistades o colores políticos se pongan por encima de violaciones de derechos humanos.
Es lo que debería enseñarse en nuestras universidades y escuelas políticas y de derecho. Y debería recordarse constantemente en los medios chavistas, para que el pueblo comprenda cuál fue el proceder de nuestro admirado Hugo Chávez cuando se vio en casos similares.