Victoria Villarruel@VickyVillarruel
Mis palabras en este 2 de abril donde recordamos la Recuperación de nuestras Islas Malvinas.
El 2 de abril de 1982, bajo la advocación de la Virgen del Rosario, nuestras FFAA recuperaron la soberanía sobre las Islas Malvinas, izando el pabellón nacional en Puerto Argentino tras 149 años de invasión británica.
Vendría luego el fracaso de una intensa gestión diplomática, el comienzo de los enfrentamientos, el hundimiento del crucero Gral Belgrano, la respuesta de nuestras fuerzas y el hundimiento de varios buques británicos. El desembarco enemigo, los duros combates, la derrota y la rendición.
No habían aun regresado al continente nuestras tropas cuando ya se puso en marcha una campaña de desmalvinización, que durante años asoló a nuestro pueblo, pretendiendo imponer un relato maliciosamente tergiversado sobre la actuación de nuestros militares durante el conflicto. Se habló de los chicos de la guerra, de la ineficiencia, cobardía, falta de preparación y todo tipo de mentiras destinadas a desmerecer a nuestros hombres de armas.
Fruto de esa maquinación los veteranos de guerra, soldados y militares, fueron escondidos a la sociedad, nuestras FFAA fueron desprestigiadas, perseguidas y desarmadas, y el recuerdo de la guerra se limitó al de un hecho vergonzoso que debíamos olvidar.
Paradójicamente los primeros reconocimientos vinieron del enemigo, que en sus libros y declaraciones dejaron testimonio del profesionalismo y arrojo de nuestras fuerzas.
Pero a pesar de la magnitud de esa campaña, nuestro pueblo comenzó una resistencia silenciosa pero constante y tomó la causa Malvinas como propia; lejos de dejarse someter, impuso el recuerdo de la gesta y manifestó su voluntad irrenunciable para recuperar nuestras islas.
Aun en una sociedad fracturada, donde su clase política, sumergida en una decadencia alarmante,promueve deliberadamente la división con discursos de odio, la causa Malvinas es la única prenda de unidad de nuestra Nación.
El conflicto por las Islas Malvinas admite dos tipos de consideraciones. Las políticas destinadas a su recuperación y el recuerdo de sus héroes.
Respecto de la primera cuestión, sabemos y ratificamos que la única solución al conflicto que mantenemos con el Reino Unido es el diálogo bilateral por soberanía. Pero ellos se niegan.
La presencia ilegal de los británicos en el Atlántico Sur es un tema que excede la necesaria discusión sobre la soberanía de nuestras islas; estamos hablando del presente y el futuro de nuestros intereses en el Atlántico Sur.
El Atlántico Sur tiene relevancia geopolítica por su ubicación geográfica que incluye uno de los principales pasos interoceánicos y la proyección antártica, y por los recursos naturales que posee, pesca y petróleo, es decir, alimentos y energía, los recursos más preciados hoy día por Asia y por Europa. Son justamente las potencias extracontinentales las que quieren perpetuar su presencia militar en la zona y depredar nuestros recursos. Es una situación claramente anacrónica de la época colonial.
Es decir, mientras Argentina sufre graves niveles de pobreza e indigencia, las potencias extracontinentales se están llevando de territorio argentino una cuantiosa fortuna en alimentos y energía.
A eso se le suma el daño ecológico que causan en el Atlántico Sur. Respondiendo al llamado del Papa Francisco en la encíclica Laudato Si debemos implementar políticas hemisféricas que aseguren el cuidado de nuestra casa común, que es América, frente a la avidez de las potencias extracontinentalesque saquean, degradan y agotan las riquezas de nuestros océanos. Ello exige la implementación de políticas continentales que protejan la sustentabilidad de nuestros recursos.
Por estas razones, todo lo vinculado a esta zona compromete la defensa nacional y, consecuentemente, también la defensa hemisférica. En otras palabras, la seguridad del Atlántico Sur no puede quedar en manos de una potencia extracontinental.