Sabitlenmiş Tweet

El caudillismo es uno de los problemas estructurales de la democracia colombiana. Cuando la lealtad política se centra en personas como Abelardo, Petro o Uribe en lugar de ideas, programas e instituciones, se debilitan los contrapesos del poder y se normaliza el fanatismo. Seguirlos ciegamente no es militancia política, es culto a la personalidad, y eso le ha costado al país décadas de polarización estéril y odio sin sentido. Construir un mejor país exige superar la lógica del caudillo, de cualquier caudillo, y exigirles a los líderes sin importar de qué lado estén.
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