Luis M. Vílchez@LuisVB79
Nuestra reforma laboral va por mal camino. Todo parece indicar que los grandes perdedores serán aquellas familias que tengan contratadas trabajadoras domésticas y que, contrario a lo que parecen entender algunos sindicalistas, en su enorme mayoría, los afectados no pertenecen ni remotamente a la clase alta.
En esta ocasión abordaré el tema de los trabajadores domésticos, al ser el más preocupante, pues no parece que existan dolientes de los hogares dominicanos empleadores de domésticos ni en el Congreso ni entre los grupos que buscan aprobar esta reforma.
Los diputados pretenden aprobar esta reforma sin cambios en lo relativo al trabajo doméstico, siguiendo prácticamente al pie de la letra lo acordado por los grupos sindicales detrás de la reforma laboral. Y el problema no es solo político, sino técnico: no parece que nuestros legisladores se hayan detenido realmente a analizar cómo funcionarían estas disposiciones en la práctica ni el impacto que podrían tener, tanto para las familias empleadoras como para las propias trabajadoras domésticas.
Hay personas en estas mesas de negociación que no se pierden un foro internacional de derecho laboral y tienen la costumbre de asumir que todo lo que escuchan de otro país puede copiarse automáticamente en República Dominicana, sin tomar en cuenta las enormes diferencias económicas, sociales y culturales entre esos países y nuestra realidad. Y no, lo último dicho no significa que estemos copiando legislaciones de países que estén años luz de nosotros; estamos copiando legislaciones y prácticas de países que deberían estar copiando de nosotros para salir de sus problemas.
Una aprobación sin correcciones afectará directamente a familias de clase media y baja y, paradójicamente, también terminará perjudicando a muchas trabajadoras domésticas.
La reforma suena muy bien… hasta que uno intenta analizar cómo funcionaría de verdad.
Aquí algunas de las novedades para el trabajo doméstico:
• Un supuesto descanso remunerado
• Una supuesta protección de maternidad
• Jornada de 8 horas
• Preaviso
El problema no es reconocer derechos. El problema es que no explican cómo funcionarán ni cómo se aplicarán.
1. Descanso remunerado. ¿Qué significa exactamente?
Si una trabajadora labora tres días a la semana en una casa, ¿cómo se calculará ese descanso remunerado? El Código actual solo obliga a pagar los días efectivamente trabajados.
Entonces, ¿ese descanso será adicional al salario normalmente pactado? ¿Se pagará completo aunque la persona trabaje por días? ¿Cuál será la fórmula?
Aquí se crea una figura nueva… pero sin explicar su mecánica.
2. Protección de maternidad
La reforma dice que habrá protección de maternidad. Perfecto. Pero entonces empiezan las preguntas:
• ¿Qué protege exactamente?
• ¿Quién pagará la licencia?
• ¿Bajo qué régimen de seguridad social?
• ¿Quién se encargará del registro y los pagos?
• ¿La familia? ¿La trabajadora? ¿Ambos?
• ¿Quién aportará y cómo?
La reforma introduce una “protección de maternidad” que parece puesta ahí como cuando sobran piezas en un clóset de Ikea: uno sabe que deben servir para algo, pero no encuentra dónde ponerlas y simplemente las tira por ahí a ver si pueden utilizarlo más adelante. (🧵 sigue)…