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@mfcarol_
Ariana (fuego)▪Abogada del montecito de los @canichones▪Verborrágica▪Chica que ama los animales en exceso▪Colapsando siempre▪Sensible al mundo •••
Santiago del Estero, Argentina Katılım Mayıs 2010
206 Takip Edilen654 Takipçiler
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Mi vieja me tuvo a los 44 y no les puedo explicar la cantidad de gente que me envidiaba por ser su hija. Era atenta, cariñosa, divertida y a los 60 se levantaba a las 5 para ir a buscarme al boliche. La vitalidad del alma es lo más importante
Verónica B. 💚🎗️@blackie_just
Si tuviera que dar un consejo de maternidad? Tengan los hijos lo antes que puedan, la energía merma muchísimo con los años. Las cosas que hacíamos con las mías no las podría haber hecho 15 años depués.
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@EsTendenciaEnX No veo MÉRITO en acumular encuentros sexuales como si fueran trofeos. Mérito hay en el autocontrol, en elegir con dignidad y en no convertir la intimidad en consumo. El deseo sin gobierno propio no es libertad: muchas veces es dependencia disfrazada de empoderamiento.
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Una neurocientífica noruega, Audrey van der Meer, demostró en un estudio de 2024 (publicado en Frontiers in Psychology) que escribir a mano activa el cerebro de forma mucho más profunda y conectada que teclear.
En el experimento, 36 estudiantes universitarios usaron gorras con 256 sensores EEG mientras escribían o tecleaban las mismas palabras. Los resultados fueron claros:
• Al escribir a mano: el cerebro se “iluminaba” por completo. Se activaban simultáneamente regiones de memoria, integración sensorial y codificación de información nueva. Todo el córtex trabajaba en red, gracias a los miles de micro-movimientos precisos, la coordinación ojo-mano y la resolución espacial continua que implica formar cada letra.
• Al teclear: la actividad cerebral colapsaba. La mayoría del cerebro permanecía en silencio y se perdían las conexiones entre regiones. Cada tecla requiere el mismo movimiento repetitivo, por lo que el cerebro apenas tiene que integrar ni resolver nada.
Esto explica por qué los niños que aprenden a leer y escribir solo en tablets suelen tener más dificultad para distinguir letras como b y d: nunca han “sentido” físicamente cómo se forman.
Un estudio anterior de Pam Mueller y Daniel Oppenheimer (Princeton, 2014) llegó a la misma conclusión con otro método: los estudiantes que tomaban apuntes a mano entendían y retenían conceptos complejos mucho mejor que los que usaban laptop. Los de laptop transcribían casi todo de forma literal (sin procesar), mientras que los de mano se veían obligados a escuchar, seleccionar y reformular, que es precisamente el acto de aprender.
Conclusión del texto:
Escribir a mano obliga al cerebro a trabajar más y mejor. Teclear permite que “vaya a la deriva”. Muchas ideas que “olvidamos” no se perdieron por mala memoria, sino porque entraron por un camino neurológico más superficial.
La solución es antigua y sencilla: toma un bolígrafo y escribe. El camino más lento sigue siendo el más profundo y efectivo.

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