
Salud, territorio y política en el Centro de Convenciones de Oaxaca
A las ocho de la mañana, cuando el sol apenas comenzaba a calentar las paredes del Centro de Convenciones de Oaxaca, el recinto ya estaba tomado por un movimiento inusual. No era un acto protocolario más ni una conferencia rutinaria. Era una escena que mezclaba logística sanitaria, despliegue institucional y un mensaje político cuidadosamente construido. Las unidades móviles del sector salud, alineadas como una flota recién salida de fábrica, daban la primera señal de que la jornada no sería menor. El gobernador Salomón Jara Cruz entró al lugar con la puntualidad de quien sabe que la narrativa del día se juega desde el primer minuto.
La conferencia del 19 de mayo no comenzó con la sección habitual de “Voces que no mueren”. El gobernador lo anunció desde el inicio, como quien mueve una pieza del tablero para marcar un tono distinto. La prioridad, dijo, sería la salud. Y en ese punto, el escenario ya hablaba por sí mismo. Tres clínicas móviles, tres unidades médicas con farmacia, tres unidades de mastografía y dos unidades veterinarias formaban un corredor blanco y metálico que ocupaba buena parte del espacio exterior. Era una puesta en escena que buscaba transmitir capacidad operativa, presencia territorial y un mensaje claro: el gobierno se mueve hacia donde está la gente.
El doctor Efraín Jarquín, secretario de Salud, tomó la palabra con la seguridad de quien conoce cada tornillo de las unidades estacionadas afuera. Explicó que la estrategia Ve’e Tata —salud en tu casa, en lengua mixteca— nació para unificar brigadas dispersas y convertirlas en un solo cuerpo operativo. Lo dijo sin adornos. Antes, cada dependencia hacía lo suyo. Ahora, la instrucción era coordinar, sumar y llegar más lejos. Las unidades móviles, recién renovadas, ofrecían consulta general, odontología, ginecología, oftalmología, laboratorio y farmacia. No era una promesa abstracta. Era un catálogo de servicios que, en muchos municipios, nunca había estado disponible de manera gratuita y cercana.
El doctor detalló horarios, procedimientos, rutas y especialidades. Habló de biometrías hemáticas, perfiles lipídicos, refracción digital y exploraciones ginecológicas. Enumeró colonias, agencias y municipios donde iniciarían las jornadas. San Andrés Huayapam, San Agustín Yatareni, Santa Lucía del Camino, San Sebastián Tutla, Santa Cruz Amilpas. La lista era larga y la intención evidente. Llevar salud a la puerta de las casas, sin esperar a que la población llegue a los centros de salud. La estrategia, dijo, se reforzaría con unidades de veterinaria que permitirían un registro estatal de animales de compañía, vacunación, esterilización y desparasitación. Un enfoque de salud pública integral que pocas veces se había planteado con esa amplitud.
La secretaria de Bienestar, Vilma Martínez Cortés, tomó el relevo con cifras que daban dimensión al esfuerzo. Dijo que Ve’e Tata había recorrido 248 colonias y todas las agencias municipales de Oaxaca de Juárez. Más de 33 mil viviendas visitadas, casi 14 mil familias atendidas, más de 30 mil personas beneficiadas. Las brigadas fijas habían otorgado más de 23 mil servicios, entre consultas médicas, odontológicas, nutricionales y psicológicas. Las mastografías, uno de los servicios más demandados, sumaban ya 3 mil 193 estudios gratuitos en lo que iba del año. La secretaria habló de prevención, de acceso, de acompañamiento. Y sobre todo, de un gobierno que sale al territorio, escucha y actúa.
El gobernador intervino de nuevo para precisar la magnitud del despliegue. Once unidades en total. Tres clínicas móviles, tres unidades médicas con farmacia, tres unidades de mastografía y dos unidades veterinarias. Dijo que era un esfuerzo que no se había visto antes y que respondía a una necesidad evidente. La salud, insistió, debía llegar a donde la gente vive, trabaja y se organiza.
Luego vino el turno de Caminos Bienestar. Moisés Salazar Martínez presentó un informe que parecía un mapa en movimiento. Enumeró obras en proceso, caminos artesanales, rehabilitaciones con concreto asfáltico y mantenimiento de rutas rurales. Santa María Yucunicoco, Juxtlahuaca, Monteverde, Petapa, Zacatepec, Jocotepec, Huatulco, Chalcatongo, Totontepec, Xalapa de Díaz, Ayutla. La lista era extensa y reveladora. La conectividad, dijo, no es un lujo. Es la condición mínima para que los servicios lleguen y las comunidades se integren al desarrollo.
La conferencia avanzó hacia un terreno más político cuando el gobernador abordó la propuesta de la presidenta de la República sobre la elección del Poder Judicial. Explicó fechas, procedimientos, criterios de evaluación, insaculación, simplificación de boletas, capacitación obligatoria y concurrencia electoral. Lo hizo con un tono técnico, casi pedagógico, como quien busca dejar claro que el debate no es menor. Dijo que la iniciativa evitaría confusiones, reduciría cargas electorales y permitiría un proceso más ordenado. Señaló que el gobierno de Oaxaca coincidía con la propuesta y esperaba que el Congreso la discutiera a fondo.
La mañana avanzaba y el Centro de Convenciones seguía lleno de movimiento. Alrededor, las unidades móviles permanecían abiertas, listas para iniciar operaciones. Adentro, la conferencia cerraba con la sensación de que el gobierno buscaba mostrar músculo operativo y claridad política. No era solo un informe. Era una narrativa. Salud territorializada, bienestar cercano, caminos que conectan, reformas que ordenan.
La crónica del día deja una imagen precisa. Un gobierno que se presenta en movimiento, que despliega unidades, que recorre colonias, que anuncia obras y que se posiciona en debates nacionales. Una mañana donde la política se mezcló con la logística sanitaria y donde el Centro de Convenciones se convirtió en un escenario que sintetiza la apuesta de la administración estatal. Llevar el Estado al territorio y convertir la operación cotidiana en un mensaje político.
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Redacción de Misael Sánchez / Reportero de Agencia Oaxaca Mx

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