
Josefina Martínez
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Josefina Martínez
@mjmp1965
Antropóloga. Facultad de Filosofía y Letras (UBA). Nací en Tres Arroyos, crecí en Puan... 480 ;-)











#YoMarcho porque la universidad pública es una de las formas más hermosas que inventó este país para desmentir el destino. Y por eso les molesta. Porque no es solo una fábrica de credenciales privadas, es un desacato contra la resignación hereditaria. A ellos les gustaría un país de vidas pequeñas, cada una encerrada, convencida de que construir comunidad es una forma de ingenuidad. Les gustaría que el hijo del trabajador aprendiera temprano a no levantar demasiado la vista. Pero la universidad pública hace otra cosa. #YoMarcho por esa vida que no entra en la caja registradora del desprecio. Por quien se sienta en un aula pública y entiende que no llegó solo: llegó también una madre que limpió casas, un padre que volvió del trabajo con la fatiga metida en los huesos, una abuela que no sabía leer, pero sabía cuidar esa mesa familiar donde siempre faltó algo, menos la esperanza. Cuando alguien así entra a la universidad, no cruza una puerta. Rompe un cerrojo histórico. Eso es lo que no soportan los tasadores de la vida ajena: que la universidad pública no reparte solamente títulos. Reparte insolencia democrática. Le enseña a una sociedad que pensar no es una prerrogativa de los cómodos, que la ciencia no es un ornamento de países ricos y que la inteligencia no pertenece por naturaleza a los herederos. Ellos quisieran reducirla a rentabilidad futura, a salario probable, a tasa de retorno, a esa entelequia triste que llaman capital humano. Ven a cada estudiante como una pequeña maqueta empresarial, a la educación como una maquinaria de valorización diferida y al salario como la renta de un cuerpo obligado a convertir su vida en rendimiento. Pero hay algo en la universidad pública que no se resigna ante esa aridez espiritual. Hay algo en una mano que presta apuntes para que otro no quede atrás, en una mesa de biblioteca donde nadie estudia del todo solo, en una vocación que sobrevive al salario robado, en una investigación que persiste aunque la conviertan en blanco de una pedagogía pública del desprecio. Hay algo ahí que no es mercancía ni exceso prescindible: es la dignidad de un país resistiendo a quienes confunden gobernar con arrancar del porvenir a los que todavía no tuvieron tiempo de crecer. #YoMarcho porque cuando atacan la universidad pública primero fabrican sospecha: ensucian el aula, el laboratorio, la beca, el salario docente y la investigación pública. Después le ponen a su pulsión de escarmiento social el nombre aséptico de "auditoría”. Cuando atacan la universidad pública atacan una forma de sensibilidad colectiva. Atacan la posibilidad de que una vida se agrande no contra otros, sino junto a otros. Atacan ese hilo delicado que une generaciones y le dice a cualquiera, incluso al que nació lejos de todas las ventajas: tu vida puede ser más grande que el lugar al que quisieron condenarte. Por eso marchamos. Porque todavía quedan aulas encendidas contra esa noche. Todavía queda una multitud capaz de saber que la universidad pública es eso: la prueba viva de que una sociedad no está perdida mientras conserve un lugar donde los hijos de cualquiera puedan aprender a hablar como si el mundo también les perteneciera. ***MARCHA FEDERAL UNIVERSITARIA – 12 DE MAYO***

Y a las 23 h, reflexionamos sobre el tema en "Cómo invertir en ideas" youtube.com/live/yn9DnxjwT…






