María Luisa Carrión retweetledi

Lo más inquietante de este caso no es solo la infracción, sino la naturalidad con que parece asumirse que las faltas propias pueden justificarse, minimizarse o resolverse después. Esa lógica es especialmente grave en seguridad vial, porque ninguna distracción al volante afecta solo a quien conduce. Cuando una persona decide usar el celular mientras maneja, pone en riesgo la vida de otros. Si como sociedad empezamos a autoperdonarnos este tipo de conductas, lo que terminamos debilitando es el respeto por la vida ajena.
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