Sesi_Vigo
7.3K posts

Sesi_Vigo
@mlopezvigo
Trabajando para que la agenda feminista sea una opción de voto // Abolicionismo o barbarie //



Funny how most restaurants are full of male chefs but at home it’s magically a woman’s job. Basically when it’s an unpaid job, it’s for women and suddenly when it’s profitable, it’s for men.


아니 여자들이 명절음식 차리면 남자가 먼저먹고 여자는 구석에서 남는음식 먹는게 한국만 그런게 아니었다고??






x.com/enricross1964/… Hoy, en Villaverde (Madrid), podemos colgar otro cuadro en la pared del museo de los horrores de una sociedad fallida . Uno de esos que retratan un sistema que funciona… pero solo para aplastar a lo mas vulnerables. Hoy desahucian a una mujer de 65 años y a sus dos nietos, de 5 y 10 años. Los niños son hijos de una mujer asesinada en 2023 por violencia machista. Y no, no son ocupas. Conviene repetirlo despacio, porque ya sabemos cómo va esto. Se trata de un desahucio hipotecario, impulsado por una sociedad limitada que compró la deuda de la vivienda y pasó a reclamar el piso como quien ejecuta un trámite más en una hoja de Excel. Vete a saber a que precio compró la deuda. La mujer asesinada era titular o cotitular de la hipoteca. Tras su muerte a manos de su pareja, la deuda no desapareció —faltaría más—, sino que recayó sobre sus herederos: dos menores de edad. La gestión quedó en manos de su abuela, que además de criar a sus nietos tiene que enfrentarse a un sistema financiero y judicial que no distingue entre víctimas y números. Los menores son víctimas directas de la violencia machista. Han perdido a su madre. Pero el sistema, tan sensible en los discursos y tan mecánico en la práctica, sigue aplicando los cauces ordinarios de ejecución hipotecaria salvo que alguien —política o socialmente— consiga frenar la maquinaria a tiempo. Se supone que la ley debería proteger a familias vulnerables, con menores y víctimas de violencia de género. Se supone. Pero en la práctica, en los desahucios hipotecarios basta con que el acreedor se presente como “pequeño tenedor” o con que los servicios sociales no lleguen a tiempo, porque nunca llegan a ningún lado con una alternativa habitacional para que el juez ordene el lanzamiento. Y así llegamos a lo de siempre: cuando un caso como este ocurre no es que falle una pieza. Falla todo el sistema. Absolutamente todo. El financiero, el judicial, el político y el moral. Y luego nos preguntamos por qué la palabra “justicia” suena casa vez mas a cachondeo. Fijaos bien: un simple formulario, cuatro líneas a boli y un sello oficial pueden pesar más que dos niños huérfanos y su abuela. Eso es el sistema. Frío, rápido y perfectamente legal.

















