
A Carmen Teresa Navas la mató una sobredosis de dolor. Lo que el régimen hizo con su hijo -y con ella- desborda lo inimaginable. No hay nada que justifique tanta crueldad. Nada. Esta es, sin duda, una de las manchas más oscuras del oprobio chavista. ¿Cómo se supera y se perdona tanta vileza?



















