
Los políticos pueden defender públicamente la inocencia de los suyos y, a la vez, trasmitir confianza en el funcionamiento de la Justicia. Pero si para lo primero optan por atacar el sistema judicial, sabed que es una decisión consciente, propia del populismo trumpista de deslegitimar a los jueces que investigan la corrupción que les afecta. El daño que ese tipo de mensajes hace a la salud democrática del país es muy grande (la ciudadanía es permeable a ellos), pero es el precio que se paga cuando se pone el interés partidista por encima del interés general.





























