

Hoy en Ezeiza acompañé a @Kicillofok y @GranadosGaston en la recorrida de una nueva Casa de la Provincia en ese municipio. ¿Qué tienen de importantes estos espacios? Acercan el Estado a la comunidad. Fortalecer los lazos de solidaridad entre las personas es esencial en tiempos de desigualdad y fragmentación. La solidaridad no es un gesto aislado, sino una construcción colectiva que nos permite sostenernos mutuamente y garantizar que nadie quede atrás. Forjar una red de contención social implica asumir que el bienestar común requiere del compromiso de todos: ciudadanos, organizaciones y Estado. Como señala el Papa Francisco, “nadie se salva solo”. Su visión de lo colectivo nos recuerda que la verdadera libertad se alcanza junto a los demás, cuando el dolor del otro nos interpela y nos mueve a actuar. Frente a la cultura del descarte, debemos construir una cultura del encuentro, basada en la empatía y el bien común. Desde el Estado, esa solidaridad se traduce en justicia social: políticas que incluyan, protejan y promuevan la dignidad de cada persona. Porque una sociedad más justa solo es posible cuando entendemos que el futuro se construye entre todos.































