A veces lo único que podemos hacer en momentos difíciles es acompañar en silencio, o provocar una sonrisa. De alguna manera colaborar para ayudar a sacar la mente tantito de lo que por el momento el otro no puede resolver.
Te van a criticar por lo que eres, lo que no eres, lo que creen que eres, lo que haces, lo que dejas de hacer, lo que dices, y hasta lo que callas. Además van a mentir y crearte etiquetas. ¿Entonces? Se feliz. Ama duro. Trabaja aún más duro. Abraza fuerte. Y agradece a todos.
La miseria siempre desea tener compañía. Por eso las personas miserables siempre tratan de arrastrar al resto a esa miseria en la que están estancados.
Algún día encontrarás a alguien que no se asuste de tu locura, con quien no necesites mentir ni disimular. Con quien ser tu, sea suficiente. Y a esa paz le llamaras amor. Solo porque no sabes de que otra forma decirle a la libertad de poder quitarte las mascaras y ser tu.
No puedes cambiar a nadie salvo a ti mismo. Y jamás vas a cambiar algo firmemente arraigado si no encuentras un gran motivo para hacerlo y luego la disciplina de trabajar sobre ese cambio. Así que no esperes que alguien sin fuerza de voluntad cambie de un día para otro.