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Sin duda tiene pinta de tener una risa risueña y capaz de hacer estallar más de un vidrio. — Ya no más, hace años que dejé de estar en la fuerza para trabajar por mi cuenta, just call me Maeve, aye lad?— Levantó una tarjeta de presentación a la altura de sus ojos.

No dudó un segundo más, y armada de determinación buscó la caja de leche que traía en su bolso. Fauna era precavida —a veces demasiado—y siempre estaba preparada con algo nutritivo en sus caminatas por el bosque o el pueblo. —Tenga, beba a gusto—ofreció respetuosa, agitando *

Acató cada gesto que realizaba el contrario, tomando asiento sobre las latas y finalmente, encogerse en su sitio, buscando abrigo en sí misma. Lo siguiente que contempló fue increíble ¿Estaba todavía consciente? A lo mejor todo esto era un mal sueño y su cabeza ahora había

Detiene sus pasos. Parece estar reconsiderando la posibilidad y lo cierto es que en estos momentos, cuando la adrenalina baja lentamente, es cuando vuelve a sentir ese terror de que alguien va a perseguirla hasta su casa. Voltea para mirarlo y siente el impulso de llorar, +

— ¿Qué ganas con ayudarme? — Después del desagradable rato que pasó, era obvio que no quería que nada ni nadie se le acercara, menos un hombre claramente mayor a ella. — ¿Por qué debería… recibir tu ayuda? Los dedos de sus manos aprietan con más fuerza la correa de su

— Se lo merecía. — Poco le importaba si lo había matado, pero de esta manera se aseguraría de que no volviese a acercarse a ella. Kamil sujeta su bolso, aferrándose a la correa que cruza su pecho. No lo hacía por miedo a que le robe o algo, necesitaba encontrar una especie

⠀ ⠀ ‘ Oh, me alegra que le guste. Y, sí, mermelada de mora y crema pastelera. ’ Manos mantuvo juntas sobre su pecho, en calma. No le molesta si se come el pastel entero, es más, está sonriente en este instante. ⠀




