florecer es un acto de valentía suave,
un gesto de amor hacia uno mismo
que nadie ve.
es abrir los pétalos,
dejarlos caer
y sostener el tallo
aunque el viento pese.
es aprender a cuidarse
como se cuida una flor:
con paciencia,
luz,
ternura…
y poco a poco
volver a la vida.
mi alma ha estado cansada desde siempre,
pero tiene sus momentos de brillantez.
muy en el fondo ella lo es,
y lo noto en grande porque es poética,
imaginativa, creativa, auténtica, hermosa…
cansada, sí.
pero al final,
siempre,
ella misma se hace florecer
y nunca se deja caer.
las mujeres somos como las flores:
el viento de la historia ha sido duro,
pero nuestras raíces saben resistir.
y aunque intenten pisotearnos,
siempre volvemos a florecer,
más fuertes, más hermosas.
sigamos adelante.
conquistando campos,
echando raíces…
floreciendo juntas.
ya no quiero impresionar a nadie.
quiero estar tranquila.
quiero estabilidad.
quiero crecer sin perderme.
eso ahora vale más
que cualquier validación externa.
entre lirios rosas,
la ternura aprende a existir.
entre lirios blancos,
la majestuosidad es plenitud en el alma.
entre tulipanes rojos,
el deseo late en secreto.
entre gerberas naranjas,
fuego arde en llamas en nuestro ser.
hoy floreceremos
sin prisa,
sin miedo.
⠀
nadie habla de lo cansador que es
sostenerse a una misma en silencio.
seguir creyendo,
seguir soñando,
cuando acierta todo parece ir más rápido.
pero aquí sigo,
despacio,
viva.
leer, escribir, escuchar música, ver atardeceres, sentir el viento, tomar una taza de café… al final, siempre regreso a esas cosas simples: las únicas que bajan el ruido y me ordenan el caos de mi mente y alma.
me da nostalgia pensar
que hubo un momento en que todo parecía eterno,
cuando en realidad solo éramos más ingenuos
y la vida todavía no nos había tocado tan fuerte.